lunes, 12 de mayo de 2014

Reflexión después de leer

Una vez le escribí al Robin: "Además de ti, nadie tiene el poder para romperme tanto el corazón". Ahora que lo pienso, bien poco sabía. Ignacio lo hizo y me dolió mil veces más. El amor fue distinto. 
El amor con el Robin fue racional, cuadrado, ingenieril y me gustó así. Con Ignacio fue pasional, de guata, quizá poco inteligente y dispuesto a todo. Y estaba dispuesta a todo, incluso a dejar mi propia vida para seguir en la de él. Menos mal que la cagó.
Y ahora aparece, de nuevo, Juan Pablo. Que es, al mismo tiempo, un sí y un no. Es una extraña mezcla de ambos amores. Me desconcierta. Quiero terminar con estos ocho años de tira y afloja.