viernes, 7 de febrero de 2014

Carta a mi ex: Sebastián

Cuando comenzamos yo tenía 12 años. Quizá 11. Tú tenías 15. Hoy tienes 28 y serás padre en cuatro meses más. Me alegro por ti, en serio. Agradezco infinitamente que esa mujer no soy yo, porque no eres para mí. Creo que hoy, un “nosotros”, sería imposible. Peligroso.
Un hombre de primer año de universidad es el sueño de toda niña de 14. O por lo menos era el mío. Fui hartas veces la envidia de mis amigas. “Mi pololo tiene auto”, “mi pololo me viene a buscar al colegio”, “el Seba estudia matemáticas en la Católica”. Y justamente por eso lo nuestro jamás habría resultado. Me gustaba lo que significabas para una niña de 14. No me gustabas tú, no me gustaba tu voz de pito, tu estatura, tu humor, ni la primera vez que me tocaste. Eras femenino, no sabías bailar y, lo diré así no más, eras bastante fome para una mujer Sagitario que necesita de un mover constante. Tú sólo eras constante.
Me aburriste. Busqué motivos para que termináramos. No los creíste y no quisiste. Dejaste marcas en mi espalda. Me volví a aburrir y me fui.
Me sorprendió que te hayas enamorado de una mujer. Por un momento pensé que podías ser homosexual. Me alegro que exista alguien a quien le parezcas divertido y que no note el movimiento en extremo delicado de tus manos.
Te quise. Ya no. Quizá te tengo cariño.
Nunca me gustó que me trataras de “mi niña”. Lo encontraba, y lo encuentro, infinitamente cursi.
Un beso. Éxito y que tu hija nazca sana.

Pancha.