miércoles 11 de enero de 2012

Cama


Adoro tu cuerpo descansado en la cama.
Me encanta la forma en que tu brazo descansa en mi cintura mientras dormimos. Y pienso: no voy a levantarme nunca de esta cama.
Pienso en tu poder; en la facilidad de empujarme todas las veces que quieras y yo sin poder resistirme a tus disculpas, ni a tus sonrisas… y yo sin tener la fortaleza para controlarte. Me heriste tanto. Pienso en lo poco que me merecía todo lo que pasó… pero es que me pones tan nerviosa cuando estás cerca.
Tu brazo en mi cintura me calma.
Quiero despertar a mitad de las noches para decirte que no volveré a irme lejos, no importa lo que pase, que nunca voy a dejar esta cama, esos labios y esos ojos.
Y tantas veces dije que esto no estaba funcionando… y tu me repetías  “no es eso, es sólo que no es perfecto”.  Me encanta así.
Me hiciste quedar y ahora me aferro… y te repito que no tengo intención alguna de levantarme de esta cama. Por lo menos, no sin ti.