No me imagino qué podría pasar para que no estemos juntos... ¿es eso posible, en todo caso? Creo que alguien en algún momento nos puso un imán en las manos: cada vez que nos acercamos, terminamos más que juntos.
Me pesan tanto los ojos, me siento tan cansada y tan adolorida. Arrastro los pies, mis nudillos se aprietan y se me caen de vez en cuando unas lágrimas sin que yo me de cuenta. Realmente no sé cómo lo haces, pero es como si abrieras mi pecho y buscaras en mi corazón todo el dolor que tengo, que he causado y me han causado y lo soplaras muy fuerte para que se lo lleve el viento. Bastan sólo dos de tus palabras para que eso suceda.
Ay, hemos pasado por tanto y tengo tantas ganas de atar tus zapatos y mirarte caminar. Tantas cosas que hemos compartido, tantas palabras... ¿sabes? me hacen faltas las tuyas, ¿me las regalarías de nuevo?
