Quizás algún día me canse de escribirte cartas cuando estés tan lejos. El día que eso suceda, puedes asumir que ya dejé de pensar en ti. Perdona si me demoré mucho en escribir, o en... todo, en general me demoré en todo.
Parece que fue hace tan poco cuando te miré por última vez a los ojos, me abrazaste, me dijiste que me mantuviera siempre fuerte y te fuiste. Me he mantenido siempre fuerte. No sé si me arrepiento de ese día, pero me hubiera gustado, y lo siento por eso, haber tenido aún más tiempo. No habría hecho lo que hice... no sin pensarlo más. En fin, te extraño. Si pudieras escucharme, en vez de leerme. Si pudiera sentirte cerca de mi, te abrazaría tan fuerte, te pediría tantas disculpas por culparte de tantas cosas... es que entiende, no podía, no podía seguir, me estaba calando todo tan hondo que ya no podía controlarme. Te hubiera memorizado con los ojos cerrados, para recordarte sobre todo en los sueños, te pediría que te llevaras lejos mi dolor y te agradecería por todas las cosas que hiciste.
Cada cierto tiempo me quiebro, eso no ha cambiado. La diferencia es que ahora no siento algún motivo para obligar a mi cuerpo moverse. Y me cuesta, no sabes, no entiendes ni te imaginas lo difícil que me ha sido decirte adiós... ¿me ayudarías a entender? ¿me dirías que me equivoco? ¿me estas cuidando ahora? ¿vas a cumplir con esa promesa? ¿aún estás orgulloso de mí? Lo siento, lo siento, lo siento... ¡por todo! si tuviera una oportunidad más te diría de rodillas todo lo que te he extrañado desde el día que conté tus pasos mientras te alejabas. En fin, creo que era necesario que supieras que no estoy hecha de roca, que me quiebro, que siento pena y que sí puedo extrañar. De hecho, te extraño.
Un beso.
