domingo, 31 de julio de 2011

Trampa

Tramé algo hace mucho tiempo y es necesario confesar. A penas te fuiste la primera vez, puse una piedrita en tu zapato para que te molestara el pie cuando quisieras alejarte o irte con alguien más. Así era menos probable perderte y asegurarme estar siempre presente. Funcionó todo muy bien.

sábado, 30 de julio de 2011

Corriente de la conciencia

De la cantidad de hombres que existe, es imposible encontrar alguno parecido a ti. Me pesan tanto los ojos, necesito dormir, pero me siento intranquila. Tengo todas las ganas de llamarte y escucharte unos segundos... pero no te quiero molestar. A veces me pregunto porqué me elegiste a mi. Así no más. Sé que tengo mis encantos, pero de todas maneras las hay mejor que yo. Menos lloronas, menos dramáticas, menos consentidas y menos quebradas, ¿cierto? sí que las hay. Sé que tengo ciertos talentos, ¿pero quién no? en fin... ando extraña ahora, a esta hora. Escribo según lo que me dice mi cabeza. Ando sensible, cambiante... hormonal, suelo decir. ¿Me vas a querer cuando se me caiga el poto? ¿cuando me arrugue? ¿cuándo... lo que se te ocurra? Si no mejoro nunca, ¿te vas a ir? entiendo si lo haces. Miro a mi alrededor y entiendo que no es fácil tratar con alguien como yo, con algo que no se entiende, todos los días. En verdad lo entiendo. ¿Me vas a querer igual, independiente a que sea muy independiente? Sé que lo soy... y mucho. Pero a veces, no siempre, me gusta depender de ti... a ratos. ¿Me quieres siendo excesivamente honesta? ¿y cambiante? ¿e insegura?  Yo sólo quiero que me quieras... y me da pena ahora pensar en la cantidad de cosas que te he hecho pasar. Lo siento, lo siento tanto. Nunca quise, he querido o querré hacerte daño. ¡Nunca! ¿cómo? si hace mucho tiempo te prometí que iba a sanar cada una de tus heridas... lo haré, todas y cada una. ¿Pero sabes? pasaste cada una de las pruebas que te he puesto, nunca nadie lo había logrado. 
Lo siento, lo siento, lo siento.
Te quiero, te quiero, te re quiero.

miércoles, 27 de julio de 2011

Ciclo de sueños

Soy una persona que sueña mucho... soñar, en su sentido más literal. A veces yo misma me sorprendo de las cosas que se le ocurren a mi cabeza, pues no tienen NINGÚN sentido. Ni pies ni cabeza. Me ha pasado un par de veces que son deja vu. Otras, situaciones pasadas a las cuales les cambio al final, pero... ¿los sueños muestran a veces también lo que queremos? Si lo sueños muestran lo que realmente se desea... no tengo vuelta. Acabo de despertar de un muy buen sueño, que desde ayer, se hizo más que lejano. Así doy comienzo al ciclo de sueños. Incluso, cree un nuevo task para la ocasión. 

Violenta y tierna (frases sueltas)

Sí, puedo ser violenta y tierna.
Puedo ser tan llorona... pero ya no más.
¿Cómo es que lo hiciste? Jamás podría.
Hoy me rompiste el corazón... como nunca nadie.
Y aunque vuelva a confiar en ti, nunca volverá a ser igual.
Te hago responsable de mis últimos dolores y te dedico el de mi cadera.
Te hago responsable de mis llantos.
No me arrepiento de haberlo intentado.
Espero que sepas lo que hiciste y el mayor daño que causaste.
Si me hubieras escuchado y leído con más atención, sabrías que faltaba tan poco para recomenzar... para besarte de nuevo.
Asumo que no escuchaste todas las veces que susurré todo lo que te amaba mientras hablábamos por teléfono.
Me hubiera casado contigo... ahora.
Te hubiera sanado tanto.
No.
No hubo tiempo.
Comienzo de cero.
No te preocupes, puedo vestirme y sanar sola. Siempre lo he hecho.
No habrá más letras contigo, ni para ti. Nada más sobre ti.
Escuché tu punto final.
Este es mi punto final.
Ahora puedes volver con ella.

martes, 26 de julio de 2011

¿Y esas son todas las palabras que tienes para mi? Si quieres hablar de molestias, hablaremos de molestias.

Todas

Ay... me haces falta en todas las maneras posibles. Todas. Incluida esa.

lunes, 25 de julio de 2011

Cómo no iba a escribir sobre ti (I)

¿Cuáles serán las palabras precisas que te traerían de vuelta... adonde perteneces?
Tengo tantas caricias, tanto besos guardados y no quiero entregárselos a nadie más. A nadie. Cierto es, éramos, por ahora, muy incompatibles. Con tantas dudas en mi cabeza y tu sin tiempo para esperar que yo las resolviera por mi sola. ¿Cómo se suponía que iba a funcionar?
Me desarmo en partes, mis piernas dejaron de intentar conquistarte, quieren sanar. Mi espalda, mis brazos, mi boca, todo, funciona por separado. Todo. Y me ahogo con extrañarte tanto, me desespero que por más que insistimos, las cosas no van a funcionar. No ahora. Sin embargo, y a pesar de todo, no me siento capaz de olvidarte... aunque lo intente. Convéncete que soy el amor de tu vida. No te quiero lejos, no quiero sacarte de mi piel. Sólo me faltaría una parte... la tuya. Escucharte decir que nunca, nunca me vas a dejar ir. ¿Lo harías?

Cuando los cuerpos duelen

Hace ya harto tiempo, Gordon Allport decía sobre el best seller de Viktor Frankl, que el tema central del existencialismo está en el pensar que vivir es sufrir y que sobrevivir es hallarle sentido a ese sufrimiento. De hecho, el mismo Frankl, sobreviviente del holocausto nazi, explica que cuando todas las libertades humanas se pierden, la última, imposible de quitar, es la capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias. Tal lo sabía él, Frida y así intento entenderlo yo.
¿Qué hacer cuando, mientras caminas, quieres tirarte al suelo y gritar que no puedes más? ¿qué hacer cuando nadie entiende cuando los cuerpos duelen? ¿qué hago ahora, cuando me doy cuenta que, en cualquier momento, tendré que dejar de escribir porque mis manos ya no dan más? ¿y si ya no puedo tomarme las cosas con gracia?
Paso días enteros acostada o sentada, escuchando silencios, susurros, música e historias. Sola y acostada. Suficientemente débil incluso como para poder ordenar mi cama. Me pregunto cuándo se acabará, si es que acaba.
Entonces, ¿cómo le encuentro un sentido? ¿cuál es el fin? Por más que lea libro el de Frankl, buscando alguna respuesta, no encuentro. Si alguien la encontrase por mí, búsqueme en mi pieza, estaré poniendo atención a la forma en que mis vertebras se presionan entre ellas. 

Fearless

Quizás es porque ya cumplí 21. Sé que suena un poco ridículo, pero es que hacer esto se siente tan distinto que hace un par de años. Antes, de vez en cuando, me daba miedo escribir lo que viniera a mi cabeza. Lo pensaba tanto y nunca me sentía satisfecha con el resultado. A veces era tan frustrante, que no escribía por semanas.
Aún no sé. Algo hizo un revoltijo en mi. Las palabras salen de mi cabeza una por una, sin atropellarse, salen sencillas y honestas. No escucho con resistencia, ni paso por algún filtro. Aunque ¿sabes?, ahora ni me importa. Apenas escucho ciertas voces en mi cabeza, tomo mi cuaderno nuevo, mi lápiz azul y escribo.... como si me estuviesen dictando. Quizás es porque ya tengo práctica y dejé de ser tan dura conmigo. Quizás ya me decidí. Es que soy más honesta conmigo y, a la vez, confío más en mi pluma. Ya no tengo miedo a decir que de vez en cuando mis pensamientos son demasiados desorientados, incoherente e incontrolables. No me avergüenzo de ciertos personajes, ni me cuestiono el orden de las palabras. Por fin. Con esta vocación a veces tan triste e ingrata, me siento más que feliz. Por fin, todos mis sentidos a esto, mi secreto y sin ningún miedo. Fearless.

"La vocación literaria no es un pasatiempo, un deporte, un juego refinado que se practica en los ratos de ocio. Es una dedicación exclusiva y excluyente, una prioridad a la que nada debe anteponerse, una servidumbre libremente elegida que hace de sus víctimas (sus dichosas víctimas) unos esclavos" 
Mario Vargas Llosa

domingo, 24 de julio de 2011

Cantaré

¿Dónde estás? Empiezo a enloquecer. Desde ahora... ¡ya!

Chris Brown - With You


Qué canción más bella!

Games

Y sin brindar una batalla, ella me ganó.

Sincera

- ¿Te molesta hablarlo?
- No, para nada.
- Ok, dime, entonces. Yo pensaba que todo estaba bien.
- No estoy tan segura...
- Es que mira... voy a ser sincero... me cuesta decir esto. No quiero que te sientas mal...
- Dime de una vez.
- Bueno, ahí voy. Cuando empezamos ese día, siento que se creó una tensión... que resultó ser super fome....
- Jajajaja, pobrecito.
- ¿De qué te ríes?
- ¿No te diste cuenta de porqué pasó eso? - continuó entre risas.
- ... no - respondió él abriendo mucho los ojos.
- Es que me calienta más un par de zapatos que tu. Sorry.

Confesión cuando las cosas salen mal

Cuando quiero decirte adiós, me atoro tan fácil con mi propia saliva.
Quiero dedicarte malas palabras, pero viene el infalible recuerdo de mi mamá diciéndome que eso no se hace.
Cuando quiero esconder todo lo que siento, sin quererlo, de morena paso a ser transparente.
Quiero borrarte de mi memoria, pero estás escrito y descrito en todos mis cuadernos.
Quiero quitar tu imagen de mi cabeza, pero mi inconsciente insiste en ponerme al lado tuyo en los sueños.
Cuando quiero alejarme, me tropiezo tan fuerte con mi propio pie cuando empiezo a caminar.
Es que todo se empieza a desmoronar cuando no estás cerca. 

Mala

Quiero que me quieras siempre un poco más. Quiero que me prometas ese eterno amor de cuento para, cuando menos te lo esperes mientras esperas, largarme un poco después... y dejar otra cicatriz en tu espalda. 
Mientras quieras retenerme, que esté tranquila, yo me escurro, me escondo y me disuelvo. Pregúntate todas las veces qué es lo que mierda quiero, me reiré a tus espaldas comiendo manzanas envenenadas. Tocaré a alguien más.
No sé cuándo abrirás los ojos; te miento, no te extraño, te engaño y me da igual. Soy indomable, insaciable, e inflamable. No me abraces que te voy a arañar. Nadie, ni tu, va a detener mi boca, no te puedo amar, no te puedo confiar. Y todo esto me funciona tan bien.
Ojalá que te des cuenta, pues de mi, ninguna palabra va a salir. Puedo correr, jurarte amor, dejarte queriendo y pidiendo más, puedo besarte, enredarme con tus piernas pero no dudaré en volver a vestirme y no verte más. Lo siento. Incontrolable. Sigue soñando.

Malo

Sé que de todos modos me engañas.
Sé que mientes y no te molestas en desmentirlo.
Sé que hoy puedes convencerme de que soy la única para ti, pero estoy lista para que mañana llegue otra más... y la siguiente.
¿Me extrañas? Me arañas y me asustas. Miénteme, grítame. Hazlo... siempre puedo quererte un poco más.
Puedo acostumbrarme a tus tonos de distancia, puedo entender que no seré siempre la primera, puedo aceptar que quemes mi corazón todos los días, puedo maquillar las cicatrices que haz dejado en mi cuerpo. Yo sé que todo te da igual... pero, y aún así, puedo quererte un poco más.
Domíname y contrólame si  es necesario. Amárrame, muérdeme y bésame. Con eso bastará para entender cuando partas nuevamente. Que increíble que incluso así, pueda quererte un poco más.

sábado, 23 de julio de 2011

No puedo (ni tengo cómo) controlarme. En sólo un par de horas me adueñé de una trama que mi cabeza inventó y la he sufrido... tal como si fuera verdad. No. No tengo vuelta. 

viernes, 22 de julio de 2011

A mil por hora

Hay tantos pensamientos que habitan en mi cabeza
y aún en el silencio no encuentro la respuesta.
Debajo de la cama me guardo una maleta
por si me da la gana buscar independencia.
Algunas veces pienso que es mejor marcharme lejos
y dejar para mi madre una nota en el espejo
Entre tantas miradas busco el amor a ciegas,
alguien que, sin palabras, me haga sentir princesa.
Quiero vivir mi vida siempre a corazón abierto,
hallar una salida y dejar atrás el miedo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Si no quieres escuchar bienvenidas, escucharás despedidas.


Y hoy en vez de un piano suena una guitarra que me recuerda una y otra vez que te alejas a veces muy despacio y, otras, a pasos agigantados. Quiero contar tus pasos... para saber cuántos hacen falta para cumplir lo que quieres ¿Cómo es eso que te despides? Para mi nunca había sido una opción dejarte ir, nunca. No sé si pueda tampoco. Existe algo que me tira constantemente, que me acerca a ti... ay. Me voy a deshacer en pena el día que me digas que cerraste la puerta, te miraría directamente a los ojos y te preguntaría cómo es que lo hiciste... para empezar a hacerlo yo. Antes de irme te diría que lo siento, que no soy apurete para mis cosas y que las cosas salen mejor cuando uno se toma su tiempo.
Imaginemos.
Tengo ganas de amarrarte al eterno árbol que siempre te hablo. Amarraría tus manos, quedando tu espalda apoyada en el tronco. Eso sí, sería buena y te dejaría sentado. Sin que te dieras cuenta, me pondría atrás del árbol, algunas veces te haría cosquillas en las palmas de la manos, otras veces, dependiendo del día, te besaría cada uno de los dedos. Así pasarían los días y las semanas. Te daría de comer en la boca, no te quiero enclenque. Te leería libros, te compraría la revista "Muy Interesante", la pondría frente a ti y cada cierto rato iría a cambiarte la página. Te cambiaría los calcetines todos los días y te abrigaría en las noches hasta que parezcas la figura de Michelin, tampoco te quiero resfriado. Me sentaría todos los días frente a ti, no te diría nada, sólo te miraría y, de vez en cuando, para que no sea tan raro, abusaría de ti. Dije. Te dañaría un poco para que sea aún más extrema la situación. Te soltaría el día en que me digas que no importa, que no vas a ir a ninguna parte.
Me desvié del tema, será que no me quiero despedir.

A papá

Solo Dios sabe si alguna vez llegas a leer esto. Pero hoy me es necesario escribirlo.
Creo que no me alcanzaría la vida para agradecerte todo. Simple. No me alcanzaría la vida. Para serte sincera, me siento más parte de tu familia que la de mi mamá, aunque solo conozca a tus hermanos. Sé que tengo tantos rasgos de mi abuelo Adrián... nunca lo miré a los ojos, nunca me sonrió, nunca lo vi. Pero sé que tengo lo mejor de él. Tengo manías solo de tu familia: las cremas, la música argentina, la sensibilidad, los libros, el piano... 
No sé. Me cuesta encontrar palabras para decirte lo orgullosa que estoy de ti, por todas las cosas que pasaste y que fuiste tan fuerte como para resolver por ti mismo. Yo me hubiera deshecho en llanto. Son cosas que no cuentas, según tu no vale la pena, pero mi mamá y la tuya se han encargado de mostrarme un lado de ti que no conocía y que no para de sorprenderme. Vivir en un ambiente tan hostil, tener tan malos recuerdos, tomar decisiones tan importantes por ti solo, prácticamente crecer sin papá, quedar en la calle por culpa de tu familia... no exagero, pero pasar por eso, para mi, es ser todo un héroe. 
Papá, quiero tener por lo menos la mitad de tu fortaleza, tu comprensión, un cuarto de tu determinación para salir adelante sin importar qué es lo que suceda.
Gracias, gracias, gracias Walter Torres por traspasarme el ser tan apasionada por las cosas que me gustan, por heredarme el amor al conocimiento, tu humor ácido/negro/ y a veces incomprendido. Gracias por acompañarme siempre y hacerme nanai cada vez que dije me duele, por sonreír tan sinceramente con cada uno de mis logros, gracias por ser el mejor padre... y pensar que no tuviste uno.


Verdad

Son dos o tres pequeños pasos más y compartiríamos la misma verdad.

martes, 19 de julio de 2011

So glad


I'm glad when I'm makin love to you
I'm glad for the way you make me feel
I love it cause you seem to blow my mind every time
I'm glad when you walk you hold my hand
I'm happy that you know how to be a man
I'm glad that you came into my life
I'm so glad

lunes, 18 de julio de 2011

Otro puñado de miedos (permiso)

Si depositara mis miedos en mis manos,
sería más fácil volar.
Si estuvieras entre mis brazos,
sería más difícil dejarme ir.
Si un beso tuyo tuviera,
no me iría jamás.
Si se dejaran de enredar las palabras,
sería aun mejor encontrarte en mis sueños.
Si pudiera besarte pensando sólo en el sabor de tus labios,
podría también disfrutar del sabor de tu piel.

domingo, 17 de julio de 2011

Otro año

Un nuevo aniversario.
Ese día me dejó tantas heridas... ninguna ha sanado. Es que si cierro los ojos aún lo puedo escuchar gritar, siento sus manos en mi cintura dejando las marcas que demoraron tanto en desaparecer de mi piel. Para ti, puede ser un recuerdo, pero para mi, sobre todo hoy, es todo tan vivo, tan real. Veo tu mirada, me escucho llorar, me escucho rezar, Diosito, quiero que me hagas más fuerte, Diosito no quiero más, ni gritos ni golpes, Diosito haz que todo termine, Diosito no me dejes nunca sola... y me confundía yo misma con mi llanto.
Me recuerdo gritando en silencio, encerrada en mi pieza buscando compañía, valentía... ¿no te causó nada ver tanto dolor en mis ojos? ¿tienes remordimiento? Aún tiemblo tan fuerte y lloro con tantas ganas cuando pienso en ese día ¿cómo es que me mantienes tan asustada? ¿tan callada? ¿por qué no dejo de llorar? ¿por qué no me puedo olvidar gritando no más... no más? No más. No lo entiendo, te quedaste ahí, mirando cómo lloraba tan escondida en el rincón. ¿Debo seguir peleando con ese recuerdo? ¿hasta cuando? ¿por qué no desapareces? No quiero más, no te quiero más... si tanto he tratado de correr, de enfrentarte, de esconderme...
Y a pesar de que aún siento cada uno de tus dedos en mi espalda, tus gritos en mi oído y mi cuerpo tan cansado... estoy bien. Será hasta el próximo año.

Vivo por ella

Te contaré una historia... no te quiero celoso.
Desde mis primeros años de adolescencia ha existido alguien que me ha acompañado en mis mejores y en mis peores momentos. No escoge. Por la forma en que comenzamos, aún no estoy segura si la encontré o si me encontró. Y sí, a veces es tan suave que se me escapa de las manos y, a la vez, es tan bruta que al más mínimo roce, me empuja muy fuerte. Confieso que no me costó enamorarme. No recuerdo cómo fue, pero me conquistó tan rápido y me atrapó desde mis raíces. Vivo por ella y no me molesta saberlo... me da toda la fuerza que ahora necesito, me ayuda a levantarme, me invita a alcanzar lugares que no conozco, a correr cuando no puedo y a reír cuando quiero llorar. Me toma de la mano y me susurra muy despacio al oído que nada es eterno... ni ella. 
Me devuelve la respiración, me hace sentir viva, me enamora, me abraza y me besa, me golpea y me levanta. No creo que ninguna otra pueda hacer lo que ella hace y logra conmigo. No lo creo, en verdad. Y me duele tanto cuando no puedo sostenerla y escribir todo lo que me dice en secreto. Duele cuando no la alcanzo.
Nadie, nadie más, puede vivir tan bien dentro de mi, nadie se acomoda como ella... sólo ella no se complica con mis complicaciones Y ella es la protagonista de mis sueños despiertos, ella es quien me muestra todas las salidas y todas las caricias mientras desliza sus curvas y líneas entre mis manos.
Es en serio, vivo por ella... y si tuviera otra vida, la volvería a escoger.

miércoles, 13 de julio de 2011

Sueño sueños

No sé porqué será... pero son en mi peores momentos cuando me dan ganas de llorar hasta más no poder (hasta cuando se ponen los ojos hinchados y luego te da mucho sueño) y decirte tantas cosas. Todas y cada una de las cosas que están dando vueltas en mi corazón y en mi cabeza.
Por ahora quiero preguntarte por enésima vez un porqué... o algo que me permita ponerle sentido a todo lo que pasó. No soy una persona rencorosa, en absoluto, pero es que... te llevaste lo mejor que tenía de ti. Ni idea dónde lo escondiste y por más que busco, no lo encuentro. Y me siento como cuando era chica y me escondían los huevitos de chocolate en Pascua: siempre lloraba cuando no los podía encontrar. ¿Cómo no hacerlo ahora? Pensemos que lo que más quiero son esos huevitos... y alguien (en ese caso mi mamá, y en este tú) los escondió muy bien. Quiero empujarte, ser severa, ser pesada, olvidarme un poco de ti, decirte malas palabras, sacarte de cada uno de mis recuerdos y meterlos todos entremedio de las páginas de mis libros favoritos. Así los vería seguido. Quiero rendirme y convencerme que no eres para mi. En mis peores momentos me digo que ya se acabó, que basta de escribir de amor y de muchas otras cosas. 
¿Pero sabes? Son también en mis peores momentos que necesito recostarme y soñar tanto que estás al lado mío, acariciando quizás mi espalda o mi pelo, o apoyándote en mi hombro y exigiéndome en silencio que acaricie tu mejilla. De vez en cuando sueño con que me besas mientras duermo, con que duermes tomando mi cintura, que me acercas a ti. Sueño también con volver a creer en cada una de tus líneas, sueño con que me amas sólo como tu sabes, con que me tocas y que me enredo en tus sábanas... sueño tanto con volver amarte.
Sueño con el día en que no sienta ambas cosas y que todo lo que nombré, deje de ser sólo un sueño.

martes, 12 de julio de 2011

Without

Así de simple.

sábado, 9 de julio de 2011

Mala leche

Te lo dije, si me engañas, yo te saco el corazón.
Para qué esperar mañana lo que puedo hacerte hoy.

Beatriz

Hoy pasé por el hogar de ancianos ubicado en Dr. Johow con José Ignacio Vergara. Una muy linda casa. Todos los días paso por ahí. Siempre, o cada vez que el clima lo permite, se para detrás de la reja de entrada una señora con cara de llamarse Beatriz. Debe tener unos 80 años. Apoya los brazos en la reja que le llega hasta el pecho. Está varias horas en la tarde mirando a la gente pasar. Hoy sucedió lo de siempre. Camino por ahí, la miro y me sonríe. "¿Tiene un cigarrillo que me de?", me pregunta. Me detengo, le devuelvo la sonrisa. "No, disculpe. No fumo". Me sonríe nuevamente y su mirada se pierde quizás porque ya lo olvidó o porque busca a alguien más. Y me incomoda pensar que mientras me causa tanta ternura, quizás para ella es... puede ser cualquier cosa.

Lento



Estuve tan quieta hoy que sentí la tierra girar, sentí a mi corazón moverse tan lento y mis recuerdos lograron recuperar hasta los detalles que había pensado olvidados.
Hoy sentí los rayos del sol despacio en mi piel, dándome la primera y última sonrisa de hoy.
Hoy el mundo caminó a mi ritmo, hoy me escuchó y me dejó respirar. El viento me acaricio suave y me recordó cuánto amo esta época del año.

En tus pupilas

Antes de conocerte el mundo era plano
Aunque lo discuta usted Señor Galilei
Y me cansé de besar ranas en vano
Pero el príncipe azul
Jamás no encontré
Y así llegaste tu
Devolviéndome la fe
Sin poemas y sin flores
Con defectos con errores
Pero en pie
Y siento
Algo en ti, algo entre los dos
Que me hace insistir
Cuando miro en tus pupilas 
sé que Dios no dejó de existir
Tu lo haces vivir
La vida es una colección de recuerdos
Pero a nada como tu recuerdo tan bién
Desde la redondez que tienen tus labios
Al olor de tu pelo
Al color de tu piel
No pienses que te iras y me voy a resignar
Eres lo mejor que me ha pasado
Entre lo mundano y lo sagrado
Y aún mas

Columna por letras.



Asumo que hoy me llevé más allá de todos mis límites... y por Dios que tengo límites. Sí, mi memoria es la más frágil, pero no recuerdo haberme sentido como hoy. Tuve tan poco ánimo, tanto dolor y yo sin reales motivos para moverme de mi cama. Si hubiera podido, no lo hubiera hecho. 
Siempre me pregunto qué es lo que me pasa cuando duermo, qué es lo que pasa que despierto así... con mi columna tan apretada, con mis rodillas sintiéndose tan atrofiadas, con mi cadera queriéndose salir... y yo queriendo gritar de dolor y yo que no puedo ni abrir la boca. De vez en cuando me frustro. Tanto que me recuerdo inquieta, exigiéndome siempre más, es que no había giro que no pudiera hacer, no había base que no pudiera seguir. No sé que habrá sido. Me parece que fue de un día para otro que me vi tan amarrada. 
Me pregunto si algún día diré que ya no más, que no puedo con tanto. Ganas no me han faltado, pero no soy así. Siempre he sido la que se levanta, la que no se sienta a llorar (porque mi mamá me dijo que no puedo darme ese lujo), ni menos la que pierde. 
Aunque ahora que lo pienso, todo ha sido un pasando y pasando con el destino... o lo que sea en realidad. Cuando era más pequeña, no leía ni escribía tanto como hoy. No. Se hizo un canje: movilidad por letras. No, fue mi columna por letras. Difícil. Sonará raro, pero, y si es que fue así, no lo cambiaría por nada. Si pudiera tomar la decisión, sería esa. Y ahora que estudio a Frida, sus actitudes me hacen tanto sentido justo ahora...

martes, 5 de julio de 2011

Things I'll never say

Si pudiera decir lo que quiero ver, sería lo siguiente:
Te quiero ver a ti de rodillas diciendo que me case contigo hoy.

Mentira, mi vida



Vamos a hablar las cosas como son. Escuchémonos.
Te adoro. Me das algo que recorre fuerte desde mi cabeza hasta la punta de mis pies. Probablemente aún esté enamorada de ti… tienes tal habilidad para envolverme y hacerme sentir tan bien con cada palabra que sale de ti. Es que es tan fácil amarte, ¿cómo no hacerlo? Fue sólo conocerte y convencerme de que eras/eres el mejor hombre que ha pasado por la tierra.
Me encantaría creer cada vez que conversamos sobre nosotros. Como un sueño hecho realidad de cuando yo era muy pequeña. Ahora, me cuesta hacer coincidir todo eso con lo que siento adentro. Me da rabia, porque eres tan para mi y las sospechas que tengo hacia ti van creciendo cada vez más y no sé cómo detenerlas… no sé cómo… y todo fue porque mentiste.
Sé lo mal que puedes estar pasándolo, pero no puedo pretender que todo ya pasó. No puedo. Sé que no hago las cosas más fáciles… pero es que he intentado tanto perdonarte y darme cuenta que sencillamente no puedo… es lo peor. No puedo. Y todo esto parece que no acaba. No quiero hacerte daño. Quiero olvidarlo. Sé que no lo harías de nuevo… pero por más que intente confiar en ti, no sé si volverá a ser todo igual. Y todo fue porque mentiste.
Estoy llena de resentimiento. Quizás nunca entienda el porqué. Juro que hago lo mejor que puedo. Es que me hiciste sentir tan mal, que ni yo, ni ella éramos suficientes… como que no era bastante darte lo mejor de mi, ni amarte más que a mi vida… ¿sabes? Quisiera sumarme con ella  y aún más. Quizás ahí me aseguro que nada podría pasar. Y todo porque mentiste.
Mentiste.
Mentiste.
Me mentiste.
Quizás te preguntas qué es lo que está pasando por mi cabeza… es que no puedo dejar de llorar cada noche, gritando y en mucho silencio. Lo siento, no puedo dejar de llorar.
Siempre pudiste haberme contado desde un principio sobre ella. Sé que no quisiste herirme ¡pero mira lo que has hecho! Soy la dueña de la inseguridad. Quiero mirarla a los ojos y asegurarme que es la mitad de la mitad de mi. Por lo menos que lo sea. ¡Mira lo que me has hecho! Y todo fue porque mentiste.

Lo malo y todo lo demás


Puedo ser la más dulce durante la mañana y la más perra en la noche. Soy compleja en cada una de mis maneras posibles. Soy un puzzle al cual le faltan piezas y ni siquiera están todas en la caja. Soy mañosa, la reina de las imperfecciones, peligrosa soñadora y sensible. Me enojo con facilidad y lo sé.
Nunca he tenido problemas con ser muy de frente ni decirte cuáles fueron exactamente tus errores sin decir los míos. Cada cierto tiempo puedo irme en contra de ti sin aviso previo. Lo siento mucho.
Soy caprichosa, mandona, testadura y pocas veces acepto un no como respuesta.
A pesar de este desorden, ves la imagen tan clara. Ves en cada uno de mis defectos algo con algún potencial. No sé realmente porqué me quieres tanto. No lo sé.

lunes, 4 de julio de 2011

Arte Poética (II)


... ¿y qué fue lo que me obligó?
Mis ángeles y demonios.
El viento y mi primer amor.
Fue mi viejo y el primer dolor.
Un piano, otro país y una canción.
Y es como que no me dejara respirar.

viernes, 1 de julio de 2011

Rica

Sé que no va a ser lindo, pero se siente tan pero tan bien decirlo... si, era muy linda, pero de TODAS maneras tengo mejor cuero. Lo dije y qué. Ahí te ves, ñoña!