viernes, 18 de febrero de 2011

Take it all away


A penas lo escuché en mi cabeza me reí. Es que sonó tan irónico. Cada cierto tiempo me pregunto si habré tomado la decisión correcta. Teniendo en cuenta que casi siempre estuvo todo bien entre nosotros, me vuelvo a cuestionar. Y me da una extraña sensación en el pecho. Me angustia. Si él parecía tan perfecto ¿Por qué? ¿Tiene algún sentido? Me asusta que pudo haber sido justo lo que quería y, como ya no está, haberme perdido todo eso para siempre. Y me preguntó qué estarás haciendo, imaginando dónde y con quién estás. No sé para qué. Me debe guardar todo el rencor posible. Si lo tiene, es por los motivos equivocados. Nunca preguntó. Atacó. Pero en fin. Con esa angustia, de vez en cuando me miro al espejo y me cuestiono un millón de cosas más.
Me suele pasar que justo suena mi teléfono. Es él. El “otro”. Creo que fue y ha sido siempre él. Claramente tiene más defectos, peor carácter y todo es un poco más complicado. Raya para la suma. No soporto tus defectos, deseo que no los tuvieras. Los de él, los tolero y, después de todo, los amo. Ahí la diferencia.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Losing my mind

Ella le estaba dando la espalda y hace un muy buen rato que estaban discutiendo. Ya cansados, él de sostenerse y ella de llorar, conversaban de vez en cuando.
- Oye, ¿Qué es lo que más te gusta hacer? - él preguntó muy despacio.
- Escribir - dijo sin detenerse a pensar - ¿por qué?
- Porque lo que más me gusta hacer a mi, es quererte - respondió él.

- Mierda - pensó - él tampoco pensó su respuesta.

jueves, 3 de febrero de 2011

Todo pero nada

- Tenía ganas de conversar contigo.
- ¿Pasó algo?
- No, sólo tenía ganas de conversar
- ¿De qué?
- De nada, sólo conversar.
- Ah...
- Dime algo
- ¿Algo como qué?
- No sé cualquier cosa - dijo perdiendo la paciencia.
- Mmm
- ... no te preocupes
- Bueno
- ¡Que eres pesado!
- ¡¿Por qué?!
- ¡Porque no me dices nada!
- ¿Qué quieres que te diga?
- No es lo que yo quiero que digas, es lo que tu quieres decir.
- ... pero es que no sé
- ¿Qué no sabes?
- ... que decir
- ¿Cómo no vas a tener nada que decir? Ni un te quiero, ¿algo?
- Te quiero
- Que eres pesado
- ¿Qué hice ahora?
- No, nada
- Bueno
- ¿Sabes? Andas demasiado idiota, hablamos cuando se te pase
- Ok. Chau.
- ¿Eso no más? ¿No me vas a decir algo?
- ...
- Ok, chao.