miércoles, 7 de diciembre de 2011

On my way

Y de todas me elegiste a mi.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Me perteneces (mayo 2011)

¿Para qué? Si ella no te entiende como yo. No te quiere como yo.
¿Qué pasó? Asumí que lo tenías tan claro... igual la elegiste a ella. No me molesta decírtelo una vez más.
Escucho la música que a ella no le gusta, uso zapatos que ella no tocaría y me preocupo por cosas que quizás ella ni sabe que existen.
Es que ella no entiende tu humor, no toma tu historia como yo lo hago y no comprende la diferencia de tus voces. Y sueño despierta con que te des cuenta que todo lo que estás buscando ha estado a tu lado todo este tiempo.
¿Qué haces con una mujer así?
Si soy sólo yo la que puede dibujar tu sonrisa, la que puede hacerte tiritar y la que te hace reír a carcajadas por teléfono. 
Si sólo pudieras ver que soy yo la que te comprende, la que le encanta estar a tu alrededor, te darías cuenta que perteneces entre mis libros.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Sueño

A veces sueño que mi alma sale de su cuerpo y que sigue tu melodía.
Sueño que me regalas tus noches, tus risas y tus prisas.
Sueño que me tomas por la cintura por el resto de mi vida y que adivinas cómo es el dolor en mis tobillos.
Sueño que apagas el sol para susurrarme a oscuras cuánto me quieres.
Sueño que tus manos frías me buscan y me encuentran cerca de mis caderas.
Sueño que te beso muy lento.
Sueño con tu alegría.
Sueño que me caigo y tu nunca dejas de levantarme.
Sueño que nos perdemos.
Sueño que.
Sueño y espero que me escuche Dios.
Es que he sido tan feliz contigo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Votos


Cuando los rayos del sol se matizan y caen en tu rostro, cada vez que me abrazas con tanta fuerza y me transmites hasta lo que piensas; me pongo ansiosa, siento todos los colores e intento ser suave. Sostengo mi respiración y trato de hacerte sentir lo que hay dentro de mi corazón.
Quiero hacerte feliz y hacer tus sueños realidad. Quiero coser y sanar cada herida que te he hecho. Te he mostrado los pedacitos de piel que nadie ha visto, mis fortalezas y mi talón de Aquiles. ¿Te vas a quedar conmigo, verdad? Porque quiero seguir contando tus lunares mientras beso tu espalda... quiero volver al otoño en que nos conocimos, quiero seguir conversando sobre el futuro del cual no tenemos idea. Quiero mostrarte cómo tomar un lápiz, cómo tocar piano. Quiero ser June y quiero que seas Johnny Cash.
Oye, prométeme.
Prométeme que vas ordenar estos sentimientos. Prométeme que me besarás cada vez más suave, que no me soltarás de la mano. Nunca. Dime que me querrás a pesar de lo agridulce que a veces puedo ser. Promete que recordarás las cosas por las cuales te enamoraste de mí cada vez que no me veas. Dime que me sacarás los zapatos cada vez que quiera sentirme cómoda. Prométeme que serás el hombre más hombre, que secarás mis lágrimas, que te robarás mi dolor y que juntarás mis recuerdos en mi cabeza para que nunca se vuelvan a ir.
Prometo agradecerte por siempre por entregar tanto tu corazón. Prometo mirarte dormir y mirarte a los ojos siempre. Prometo llevarte de la mano a lugares que no conocías antes. Prometo ser la mejor mujer. Prometo dejarte siempre tomar de mi vestido y enseñarte a buscar los colores. Prometo enseñarte sobre todo y sobre nada, sobre la luna y el sol, sobre el sonido y sobre el silencio, sobre las notas y los compases..
Ay amor, dulce amor... tan atrapada que estoy. Libérame. Libéranos. Déjame sostenerte fuerte pues yo creo en esto, en cada letra y en cada verso.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Home

Te escribo esta carta desde el otro lado de la vereda, desde un lugar muy guardado y muy escondido dentro de mi. Estuvo entre muchas jaulas, herido y sin vendas. Aquí una hoja al borde, donde tiro casi al azar las letras que se ordenan según el inconsciente que las creó. Aquí está lo que dijo el lado más pesado y denso de mi, casi en los límites.
No sé porqué será que de vez en cuando siento una angustia agridulce, pero quiero agradecerte por traerme devuelta y no soltar nunca mi mano, aunque haya intentado zafarme muchas veces. Agradecerte por mostrarme dónde estaba mi hogar y por fijarte en la forma de cada una de mis lágrimas. Por fin me di cuenta  dónde pertenezco y me quedaré ahí hasta que se escape mi último aliento.

sábado, 22 de octubre de 2011

Entendí

Me callé porque era mucho más cómodo engañarme.

martes, 18 de octubre de 2011

Gift card

No me imagino qué podría pasar para que no estemos juntos... ¿es eso posible, en todo caso? Creo que alguien en algún momento nos puso un imán en las manos: cada vez que nos acercamos, terminamos más que juntos. 
Me pesan tanto los ojos, me siento tan cansada y tan adolorida. Arrastro los pies, mis nudillos se aprietan y se me caen de vez en cuando unas lágrimas sin que yo me de cuenta. Realmente no sé cómo lo haces, pero es como si abrieras mi pecho y buscaras en mi corazón todo el dolor que tengo, que he causado y me han causado y lo soplaras muy fuerte para que se lo lleve el viento. Bastan sólo dos de tus palabras para que eso suceda.
Ay, hemos pasado por tanto y tengo tantas ganas de atar tus zapatos y mirarte caminar. Tantas cosas que hemos compartido, tantas palabras... ¿sabes? me hacen faltas las tuyas, ¿me las regalarías de nuevo?

viernes, 7 de octubre de 2011

Solo

Un día de estos voy a morir de dolor... de cualquiera. Ay.

domingo, 2 de octubre de 2011

Moscas en la casa

Canción que sigue sonando tan fuerte en mi corazón.

Help!

Iba camino a mi casa en la micro 403. Sí, andaba un poco mal genio. El calor y una micro llena nunca han sido buena combinación. En todo caso, iba sentada y todo lo podía resolver Crimen y Castigo. 
En Vicuña Mackenna, se subió un hombre, de unos 25 años, según yo. Llevaba una guitarra en la mano. Era de pelo corto, vestía una ceñida polera blanca, jeans gastados y una cadenita en el cuello. No quiero sonar mañosa, pero me molesta cuando se suben a cantar a las micros cuando yo quiero (o necesito) leer. Me desconcentra.
Comenzó a cantar: "Help! I need somebody. Help! Not just anybody. Help! you know I need someone, help!" Se me fue todo el mar humor. Me encantan los Beatles. Comencé a cantar con él. Cerraba los ojos durante las estrofas y yo miraba por la ventana las calles pasar. Cantó Michelle y, como si supiera qué canción de los Beatles me gustaba, Yesterday. Luego, pasó pidiendo la cooperación y le di mis dos últimas monedas de mi billetera. Noté que miró con detención el color azul de mis uñas, levantó la vista, me miró a los ojos y me dio las gracias. 
La próxima parada de la 403 era la mía. Plaza Ñuñoa. Él se bajó conmigo. Comencé a caminar rápido y él me detuvo:
- Oye - no lo escuché - ¡Oye!
Me di vuelta
- Se te cayó esto - me dijo teniendo su brazo para devolverme el chaleco que había dejado caer.
- ¡Qué pava soy!, muchas gracias - le dije sonriendo.
- De nada - me contestó devolviéndome la sonrisa y diciéndome su nombre.
- Javier, muchas gracias entonces.

sábado, 1 de octubre de 2011

El de la guitarra

Fue casi como caído del cielo. Me incomodó tanto. Demasiado. Me enojé. Le dije que me dejara de seguir. Y a pesar de todo él nunca me dejó de sonreír. Por tanta molestia que me causó ahora no se va de mi cabeza. Estúpido él y estúpida su guitarra.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Got him

Había despertado recién. Me quedé dormida después de tanto llorar. Debo confesar que tuve muy poco control sobre mí. Me levanté de la cama y me asomé por la ventana. El sol me llegó fuerte a los ojos. Tomé del vaso de agua que estaba en mi velador, abrí la ventana y respiré hondo.
Era tarde. Tarde para arrepentirme o para seguir pensando. Era tarde para mí, era tarde para ti y para nosotros. ¿Me quedó algo por hacer?, me pregunté. Lo pensé bien y me respondí que no. Todo lo había intentado. Seguir  buscando salidas por las calles alternativas no ayudaron y menos tratar de hallarte por las avenidas. ¿Tenía algún otro escape? No, sólo imaginarme un beso de despedida e intentar mantenerme sobre mis pies quebrados ya tantas veces. Comencé a escuchar muchos ruidos. Voces, gritos y susurros. Me desordené. Me desorienté y me olvidé. Luego silencio. Me sentí caer.
Seguí mirando por ventana. Dejé el vaso en mi velador y caminé hasta mi librero. Saqué Orgullo y Prejuicio y me senté a aprender. Quizás tu debieras hacer lo mismo. Tus respuestas estarán en la última página.

So much for my happy ending


You were everything that I wanted

miércoles, 28 de septiembre de 2011

No hablemos en plural

Me deshago en pena. Nunca fue no quererte. En absoluto. Si te amo. ¿Cómo seguir así? ¿Era una buena relación? ¿Me equivoqué? ¿Ya me dejaste de querer? Como sea el asunto, creo que era necesario. Me causó pena. "Yo me voy". Me acariciaste el brazo. No me miraste a los ojos y te fuiste caminando rápido. ¿Eso fue todo?, dije en voz alta. No me abrazaste. No fuiste capaz de mirarme. Me puse a llorar instantáneamente. No te podía seguir. Ibas muy rápido. Lo hubiera hecho. En fin. Borraste tu blog. Eso me hace pensar que ya no vamos a hablar de nosotros en plural nunca más. Ay.

martes, 27 de septiembre de 2011

Piedra

Soñé que corría y corría por el pasto. Que si saltaba desde la suficiente altura, podía volar. Habían otras personas conmigo y hacían lo mismo que yo. Para los que se lo preguntan, sí, me daba vértigo. Es que la sensación de descender desde tan alto, marea.
Era un campo enrejado. En un momento llegó otro grupo, pero no pudo entrar al campo. Se quedaron al otro lado de la reja. Asumo que fue por eso que empezaron a tirar piedras. Pero eran millones y me pareció que todas llegaron a mi. Intentando salvar a alguien de caer bruscamente al suelo, caí yo... de un sólo golpe.
Desperté, abrí grande los ojos y me dolía todo el cuerpo. Fue el anticipo de que ese día no me iba a poder mover de mi cama.

Stand there and hear me cry (frases sueltas)


Y nuestra historia se veía tan brillante, tan fuerte y tan segura
que quizás nos perdimos en nuestras mismas esperanzas.
No sé porqué aún estoy sorprendida 
Aún así serás mi héroe... aunque pierdas tu norte con tanta facilidad.
Incluso los mismos ángeles tienen su lado más oscuros.
No fue sólo una vez que me advirtieron sobre ti.
¿Para qué? Si ya no me hablas igual, no lo intentarás igual y no quiero seguir esperando que las cosas sigan igual.
No te hablaré igual, no te extraño igual y no creo que quieras seguir esperando. 
¿Qué hago para que escuches y entiendas al mismo tiempo?
Shh, corazón. Ya no quiero escuchar ni preguntas ni excusas. Déjame descansar de ti, déjame encontrar a alguien en quien confiar y amarlo hasta no más poder. Deja que me rompan el corazón de nuevo. Deja hacerme daño para poder morder los restos que me van quedando de ti.
No espero que estés. 

jueves, 15 de septiembre de 2011

Can't be

Si vas a ser mi hombre, entiende que jamás me vas a domar. Y que si me tratas de amarrar, escapo. Entiende que i'm a crazy bitch y que hago lo que quiero cuando quiero.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Para después

Hola:
Quizás algún día me canse de escribirte cartas cuando estés tan lejos. El día que eso suceda, puedes asumir que ya dejé de pensar en ti. Perdona si me demoré mucho en escribir, o en... todo, en general me demoré en todo.
Parece que fue hace tan poco cuando te miré por última vez a los ojos, me abrazaste, me dijiste que me mantuviera siempre fuerte y te fuiste. Me he mantenido siempre fuerte. No sé si me arrepiento de ese día, pero me hubiera gustado, y lo siento por eso, haber tenido aún más tiempo. No habría hecho lo que hice... no sin pensarlo más. En fin, te extraño. Si pudieras escucharme, en vez de leerme. Si pudiera sentirte cerca de mi, te abrazaría tan fuerte, te pediría tantas disculpas por culparte de tantas cosas... es que entiende, no podía, no podía seguir, me estaba calando todo tan hondo que ya no podía controlarme. Te hubiera memorizado con los ojos cerrados, para recordarte sobre todo en los sueños, te pediría que te llevaras lejos mi dolor y te agradecería por todas las cosas que hiciste.
Cada cierto tiempo me quiebro, eso no ha cambiado. La diferencia es que ahora no siento algún motivo para obligar a mi cuerpo moverse. Y me cuesta, no sabes, no entiendes ni te imaginas lo difícil que me ha sido decirte adiós... ¿me ayudarías a entender? ¿me dirías que me equivoco? ¿me estas cuidando ahora? ¿vas a cumplir con esa promesa? ¿aún estás orgulloso de mí? Lo siento, lo siento, lo siento... ¡por todo! si tuviera una oportunidad más te diría de rodillas todo lo que te he extrañado desde el día que conté tus pasos mientras te alejabas. En fin, creo que era necesario que supieras que no estoy hecha de roca, que me quiebro, que siento pena y que sí puedo extrañar. De hecho, te extraño.
Un beso.

A Dios

Hoy me di el tiempo que no tenía. Terminé de subir las escaleras y entré. Me senté en la quinta banca de adelante hacia atrás. Había una persona más en la capilla. Dejé mi cartera en el suelo y cerré los ojos muy fuerte, como cuando era muy pequeña. Recé.
Dios, le dije, quiero contarte cómo estoy, cómo me siento, cómo he cambiado. Soy valiente, mucho, yo sé que sabes. Pero ahora no vengo a ser valiente, vengo a pararme frente a ti, con mi corazón en las manos, y deshacerme en el llanto que no puedo sacarme cada día. Mis piernas están más lentas de lo normal, me duelen, me tiran, me detienen cuando mi cabeza quiere correr. Las manos aún no me funcionan bien, no se estiran y suenan al moverse. Se mueven lento, como si fueran de plomo, sin gracia y sin ritmo. Las vértebras de mi espalda me hacen saber que están ahí, se hacen notar. Dios, ¿por qué algunos no entienden? ¿por qué no me toman de la forma en que soy ahora? Ya no bailo, no salto ni corro. Casi no escribo. Cada vez que llego a esa parte de la reflexión, no puedo no cuestionarte y preguntarte porqué. Perdón. Hace muchos años me quitaste mi movilidad, ¿por qué quitarme ahora lo que aprendí de eso? ¿por qué no dejarme escribir? ¿por qué callarme de esa forma? Libérame, no me dejes fingir. Dios, llévate por dos minutos mis dolores para poder cerrar los ojos y pensar en mi piel. Mira mi corazón, mírame, tómame de la mano y llévame donde crees que estaré mejor. Si crees que es mejor como estoy ahora... así me quedo y no habrá discusión. No es que esté desesperada, es que necesito que hoy y ahora me mires. Gracias.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Soundtrack

Quiero que este fin de semana tu soundtrack sea Dangerously in love de Beyoncé. Entenderás un millón de cosas. Te extrañaré.

Alboroto

Me inquieto cada vez que tus manos se alborotan al acercarse a mi cintura, cuando tus brazos intentan envolverme y llevarme a un lugar donde el retorno no es posible. No puedo no respirar muy profundo cuando sé que te provoco con mi aroma y con mis piernas… sé que mueres por enredarte entre ellas.
Despiertas tantas cosas inexplicables cuando me haces sentir tan llena de belleza que incluso te derramas en mis formas. Te entregas a mi estrategia para perderte en mi boca. Cuidado eso si, sabes que cuando la verdadera batalla estalla en mis caderas, es más que fácil seguir mi pasos. Lo sabes, yo lo sé. No creas que no.

14


Quisiera pedirte que pasaras conmigo cada 14 de febrero. Quisiera que bailaras conmigo cada vez que te lo pidiera ¿Lo harías, cierto? Quiero finalmente acostarme a descansar, pensar en ti, en el color de tus ojos y en la piel de tus manos. Quiero levantar los brazos hacia el cielo y pedirte cantando un beso. Quiero que pongas tu mano en el bolsillo de mi pantalón y que me des el mejor agarrón. Lo lograste, de nuevo ¿lo sabías? Me atrapaste con tus sueños y con tus convicciones tan grandes. No me dejas dormir, me cuesta respirar y ya te llevaste entre tus manos lo mejor de mi. Ahora que podemos, viajemos, riamos, conozcámonos más y que no hayan arrepentimientos… sólo mucho amor.

domingo, 28 de agosto de 2011

domingo, 14 de agosto de 2011

Smile

And that's why I smile
It's been a while since everyday and everything has felt this right
and now you turn it all around
and suddenly you're all I need, the reason why I smile

domingo, 31 de julio de 2011

Trampa

Tramé algo hace mucho tiempo y es necesario confesar. A penas te fuiste la primera vez, puse una piedrita en tu zapato para que te molestara el pie cuando quisieras alejarte o irte con alguien más. Así era menos probable perderte y asegurarme estar siempre presente. Funcionó todo muy bien.

sábado, 30 de julio de 2011

Corriente de la conciencia

De la cantidad de hombres que existe, es imposible encontrar alguno parecido a ti. Me pesan tanto los ojos, necesito dormir, pero me siento intranquila. Tengo todas las ganas de llamarte y escucharte unos segundos... pero no te quiero molestar. A veces me pregunto porqué me elegiste a mi. Así no más. Sé que tengo mis encantos, pero de todas maneras las hay mejor que yo. Menos lloronas, menos dramáticas, menos consentidas y menos quebradas, ¿cierto? sí que las hay. Sé que tengo ciertos talentos, ¿pero quién no? en fin... ando extraña ahora, a esta hora. Escribo según lo que me dice mi cabeza. Ando sensible, cambiante... hormonal, suelo decir. ¿Me vas a querer cuando se me caiga el poto? ¿cuando me arrugue? ¿cuándo... lo que se te ocurra? Si no mejoro nunca, ¿te vas a ir? entiendo si lo haces. Miro a mi alrededor y entiendo que no es fácil tratar con alguien como yo, con algo que no se entiende, todos los días. En verdad lo entiendo. ¿Me vas a querer igual, independiente a que sea muy independiente? Sé que lo soy... y mucho. Pero a veces, no siempre, me gusta depender de ti... a ratos. ¿Me quieres siendo excesivamente honesta? ¿y cambiante? ¿e insegura?  Yo sólo quiero que me quieras... y me da pena ahora pensar en la cantidad de cosas que te he hecho pasar. Lo siento, lo siento tanto. Nunca quise, he querido o querré hacerte daño. ¡Nunca! ¿cómo? si hace mucho tiempo te prometí que iba a sanar cada una de tus heridas... lo haré, todas y cada una. ¿Pero sabes? pasaste cada una de las pruebas que te he puesto, nunca nadie lo había logrado. 
Lo siento, lo siento, lo siento.
Te quiero, te quiero, te re quiero.

miércoles, 27 de julio de 2011

Ciclo de sueños

Soy una persona que sueña mucho... soñar, en su sentido más literal. A veces yo misma me sorprendo de las cosas que se le ocurren a mi cabeza, pues no tienen NINGÚN sentido. Ni pies ni cabeza. Me ha pasado un par de veces que son deja vu. Otras, situaciones pasadas a las cuales les cambio al final, pero... ¿los sueños muestran a veces también lo que queremos? Si lo sueños muestran lo que realmente se desea... no tengo vuelta. Acabo de despertar de un muy buen sueño, que desde ayer, se hizo más que lejano. Así doy comienzo al ciclo de sueños. Incluso, cree un nuevo task para la ocasión. 

Violenta y tierna (frases sueltas)

Sí, puedo ser violenta y tierna.
Puedo ser tan llorona... pero ya no más.
¿Cómo es que lo hiciste? Jamás podría.
Hoy me rompiste el corazón... como nunca nadie.
Y aunque vuelva a confiar en ti, nunca volverá a ser igual.
Te hago responsable de mis últimos dolores y te dedico el de mi cadera.
Te hago responsable de mis llantos.
No me arrepiento de haberlo intentado.
Espero que sepas lo que hiciste y el mayor daño que causaste.
Si me hubieras escuchado y leído con más atención, sabrías que faltaba tan poco para recomenzar... para besarte de nuevo.
Asumo que no escuchaste todas las veces que susurré todo lo que te amaba mientras hablábamos por teléfono.
Me hubiera casado contigo... ahora.
Te hubiera sanado tanto.
No.
No hubo tiempo.
Comienzo de cero.
No te preocupes, puedo vestirme y sanar sola. Siempre lo he hecho.
No habrá más letras contigo, ni para ti. Nada más sobre ti.
Escuché tu punto final.
Este es mi punto final.
Ahora puedes volver con ella.

martes, 26 de julio de 2011

¿Y esas son todas las palabras que tienes para mi? Si quieres hablar de molestias, hablaremos de molestias.

Todas

Ay... me haces falta en todas las maneras posibles. Todas. Incluida esa.

lunes, 25 de julio de 2011

Cómo no iba a escribir sobre ti (I)

¿Cuáles serán las palabras precisas que te traerían de vuelta... adonde perteneces?
Tengo tantas caricias, tanto besos guardados y no quiero entregárselos a nadie más. A nadie. Cierto es, éramos, por ahora, muy incompatibles. Con tantas dudas en mi cabeza y tu sin tiempo para esperar que yo las resolviera por mi sola. ¿Cómo se suponía que iba a funcionar?
Me desarmo en partes, mis piernas dejaron de intentar conquistarte, quieren sanar. Mi espalda, mis brazos, mi boca, todo, funciona por separado. Todo. Y me ahogo con extrañarte tanto, me desespero que por más que insistimos, las cosas no van a funcionar. No ahora. Sin embargo, y a pesar de todo, no me siento capaz de olvidarte... aunque lo intente. Convéncete que soy el amor de tu vida. No te quiero lejos, no quiero sacarte de mi piel. Sólo me faltaría una parte... la tuya. Escucharte decir que nunca, nunca me vas a dejar ir. ¿Lo harías?

Cuando los cuerpos duelen

Hace ya harto tiempo, Gordon Allport decía sobre el best seller de Viktor Frankl, que el tema central del existencialismo está en el pensar que vivir es sufrir y que sobrevivir es hallarle sentido a ese sufrimiento. De hecho, el mismo Frankl, sobreviviente del holocausto nazi, explica que cuando todas las libertades humanas se pierden, la última, imposible de quitar, es la capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias. Tal lo sabía él, Frida y así intento entenderlo yo.
¿Qué hacer cuando, mientras caminas, quieres tirarte al suelo y gritar que no puedes más? ¿qué hacer cuando nadie entiende cuando los cuerpos duelen? ¿qué hago ahora, cuando me doy cuenta que, en cualquier momento, tendré que dejar de escribir porque mis manos ya no dan más? ¿y si ya no puedo tomarme las cosas con gracia?
Paso días enteros acostada o sentada, escuchando silencios, susurros, música e historias. Sola y acostada. Suficientemente débil incluso como para poder ordenar mi cama. Me pregunto cuándo se acabará, si es que acaba.
Entonces, ¿cómo le encuentro un sentido? ¿cuál es el fin? Por más que lea libro el de Frankl, buscando alguna respuesta, no encuentro. Si alguien la encontrase por mí, búsqueme en mi pieza, estaré poniendo atención a la forma en que mis vertebras se presionan entre ellas. 

Fearless

Quizás es porque ya cumplí 21. Sé que suena un poco ridículo, pero es que hacer esto se siente tan distinto que hace un par de años. Antes, de vez en cuando, me daba miedo escribir lo que viniera a mi cabeza. Lo pensaba tanto y nunca me sentía satisfecha con el resultado. A veces era tan frustrante, que no escribía por semanas.
Aún no sé. Algo hizo un revoltijo en mi. Las palabras salen de mi cabeza una por una, sin atropellarse, salen sencillas y honestas. No escucho con resistencia, ni paso por algún filtro. Aunque ¿sabes?, ahora ni me importa. Apenas escucho ciertas voces en mi cabeza, tomo mi cuaderno nuevo, mi lápiz azul y escribo.... como si me estuviesen dictando. Quizás es porque ya tengo práctica y dejé de ser tan dura conmigo. Quizás ya me decidí. Es que soy más honesta conmigo y, a la vez, confío más en mi pluma. Ya no tengo miedo a decir que de vez en cuando mis pensamientos son demasiados desorientados, incoherente e incontrolables. No me avergüenzo de ciertos personajes, ni me cuestiono el orden de las palabras. Por fin. Con esta vocación a veces tan triste e ingrata, me siento más que feliz. Por fin, todos mis sentidos a esto, mi secreto y sin ningún miedo. Fearless.

"La vocación literaria no es un pasatiempo, un deporte, un juego refinado que se practica en los ratos de ocio. Es una dedicación exclusiva y excluyente, una prioridad a la que nada debe anteponerse, una servidumbre libremente elegida que hace de sus víctimas (sus dichosas víctimas) unos esclavos" 
Mario Vargas Llosa

domingo, 24 de julio de 2011

Cantaré

¿Dónde estás? Empiezo a enloquecer. Desde ahora... ¡ya!

Chris Brown - With You


Qué canción más bella!

Games

Y sin brindar una batalla, ella me ganó.

Sincera

- ¿Te molesta hablarlo?
- No, para nada.
- Ok, dime, entonces. Yo pensaba que todo estaba bien.
- No estoy tan segura...
- Es que mira... voy a ser sincero... me cuesta decir esto. No quiero que te sientas mal...
- Dime de una vez.
- Bueno, ahí voy. Cuando empezamos ese día, siento que se creó una tensión... que resultó ser super fome....
- Jajajaja, pobrecito.
- ¿De qué te ríes?
- ¿No te diste cuenta de porqué pasó eso? - continuó entre risas.
- ... no - respondió él abriendo mucho los ojos.
- Es que me calienta más un par de zapatos que tu. Sorry.

Confesión cuando las cosas salen mal

Cuando quiero decirte adiós, me atoro tan fácil con mi propia saliva.
Quiero dedicarte malas palabras, pero viene el infalible recuerdo de mi mamá diciéndome que eso no se hace.
Cuando quiero esconder todo lo que siento, sin quererlo, de morena paso a ser transparente.
Quiero borrarte de mi memoria, pero estás escrito y descrito en todos mis cuadernos.
Quiero quitar tu imagen de mi cabeza, pero mi inconsciente insiste en ponerme al lado tuyo en los sueños.
Cuando quiero alejarme, me tropiezo tan fuerte con mi propio pie cuando empiezo a caminar.
Es que todo se empieza a desmoronar cuando no estás cerca. 

Mala

Quiero que me quieras siempre un poco más. Quiero que me prometas ese eterno amor de cuento para, cuando menos te lo esperes mientras esperas, largarme un poco después... y dejar otra cicatriz en tu espalda. 
Mientras quieras retenerme, que esté tranquila, yo me escurro, me escondo y me disuelvo. Pregúntate todas las veces qué es lo que mierda quiero, me reiré a tus espaldas comiendo manzanas envenenadas. Tocaré a alguien más.
No sé cuándo abrirás los ojos; te miento, no te extraño, te engaño y me da igual. Soy indomable, insaciable, e inflamable. No me abraces que te voy a arañar. Nadie, ni tu, va a detener mi boca, no te puedo amar, no te puedo confiar. Y todo esto me funciona tan bien.
Ojalá que te des cuenta, pues de mi, ninguna palabra va a salir. Puedo correr, jurarte amor, dejarte queriendo y pidiendo más, puedo besarte, enredarme con tus piernas pero no dudaré en volver a vestirme y no verte más. Lo siento. Incontrolable. Sigue soñando.

Malo

Sé que de todos modos me engañas.
Sé que mientes y no te molestas en desmentirlo.
Sé que hoy puedes convencerme de que soy la única para ti, pero estoy lista para que mañana llegue otra más... y la siguiente.
¿Me extrañas? Me arañas y me asustas. Miénteme, grítame. Hazlo... siempre puedo quererte un poco más.
Puedo acostumbrarme a tus tonos de distancia, puedo entender que no seré siempre la primera, puedo aceptar que quemes mi corazón todos los días, puedo maquillar las cicatrices que haz dejado en mi cuerpo. Yo sé que todo te da igual... pero, y aún así, puedo quererte un poco más.
Domíname y contrólame si  es necesario. Amárrame, muérdeme y bésame. Con eso bastará para entender cuando partas nuevamente. Que increíble que incluso así, pueda quererte un poco más.

sábado, 23 de julio de 2011

No puedo (ni tengo cómo) controlarme. En sólo un par de horas me adueñé de una trama que mi cabeza inventó y la he sufrido... tal como si fuera verdad. No. No tengo vuelta. 

viernes, 22 de julio de 2011

A mil por hora

Hay tantos pensamientos que habitan en mi cabeza
y aún en el silencio no encuentro la respuesta.
Debajo de la cama me guardo una maleta
por si me da la gana buscar independencia.
Algunas veces pienso que es mejor marcharme lejos
y dejar para mi madre una nota en el espejo
Entre tantas miradas busco el amor a ciegas,
alguien que, sin palabras, me haga sentir princesa.
Quiero vivir mi vida siempre a corazón abierto,
hallar una salida y dejar atrás el miedo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Si no quieres escuchar bienvenidas, escucharás despedidas.


Y hoy en vez de un piano suena una guitarra que me recuerda una y otra vez que te alejas a veces muy despacio y, otras, a pasos agigantados. Quiero contar tus pasos... para saber cuántos hacen falta para cumplir lo que quieres ¿Cómo es eso que te despides? Para mi nunca había sido una opción dejarte ir, nunca. No sé si pueda tampoco. Existe algo que me tira constantemente, que me acerca a ti... ay. Me voy a deshacer en pena el día que me digas que cerraste la puerta, te miraría directamente a los ojos y te preguntaría cómo es que lo hiciste... para empezar a hacerlo yo. Antes de irme te diría que lo siento, que no soy apurete para mis cosas y que las cosas salen mejor cuando uno se toma su tiempo.
Imaginemos.
Tengo ganas de amarrarte al eterno árbol que siempre te hablo. Amarraría tus manos, quedando tu espalda apoyada en el tronco. Eso sí, sería buena y te dejaría sentado. Sin que te dieras cuenta, me pondría atrás del árbol, algunas veces te haría cosquillas en las palmas de la manos, otras veces, dependiendo del día, te besaría cada uno de los dedos. Así pasarían los días y las semanas. Te daría de comer en la boca, no te quiero enclenque. Te leería libros, te compraría la revista "Muy Interesante", la pondría frente a ti y cada cierto rato iría a cambiarte la página. Te cambiaría los calcetines todos los días y te abrigaría en las noches hasta que parezcas la figura de Michelin, tampoco te quiero resfriado. Me sentaría todos los días frente a ti, no te diría nada, sólo te miraría y, de vez en cuando, para que no sea tan raro, abusaría de ti. Dije. Te dañaría un poco para que sea aún más extrema la situación. Te soltaría el día en que me digas que no importa, que no vas a ir a ninguna parte.
Me desvié del tema, será que no me quiero despedir.

A papá

Solo Dios sabe si alguna vez llegas a leer esto. Pero hoy me es necesario escribirlo.
Creo que no me alcanzaría la vida para agradecerte todo. Simple. No me alcanzaría la vida. Para serte sincera, me siento más parte de tu familia que la de mi mamá, aunque solo conozca a tus hermanos. Sé que tengo tantos rasgos de mi abuelo Adrián... nunca lo miré a los ojos, nunca me sonrió, nunca lo vi. Pero sé que tengo lo mejor de él. Tengo manías solo de tu familia: las cremas, la música argentina, la sensibilidad, los libros, el piano... 
No sé. Me cuesta encontrar palabras para decirte lo orgullosa que estoy de ti, por todas las cosas que pasaste y que fuiste tan fuerte como para resolver por ti mismo. Yo me hubiera deshecho en llanto. Son cosas que no cuentas, según tu no vale la pena, pero mi mamá y la tuya se han encargado de mostrarme un lado de ti que no conocía y que no para de sorprenderme. Vivir en un ambiente tan hostil, tener tan malos recuerdos, tomar decisiones tan importantes por ti solo, prácticamente crecer sin papá, quedar en la calle por culpa de tu familia... no exagero, pero pasar por eso, para mi, es ser todo un héroe. 
Papá, quiero tener por lo menos la mitad de tu fortaleza, tu comprensión, un cuarto de tu determinación para salir adelante sin importar qué es lo que suceda.
Gracias, gracias, gracias Walter Torres por traspasarme el ser tan apasionada por las cosas que me gustan, por heredarme el amor al conocimiento, tu humor ácido/negro/ y a veces incomprendido. Gracias por acompañarme siempre y hacerme nanai cada vez que dije me duele, por sonreír tan sinceramente con cada uno de mis logros, gracias por ser el mejor padre... y pensar que no tuviste uno.


Verdad

Son dos o tres pequeños pasos más y compartiríamos la misma verdad.

martes, 19 de julio de 2011

So glad


I'm glad when I'm makin love to you
I'm glad for the way you make me feel
I love it cause you seem to blow my mind every time
I'm glad when you walk you hold my hand
I'm happy that you know how to be a man
I'm glad that you came into my life
I'm so glad

lunes, 18 de julio de 2011

Otro puñado de miedos (permiso)

Si depositara mis miedos en mis manos,
sería más fácil volar.
Si estuvieras entre mis brazos,
sería más difícil dejarme ir.
Si un beso tuyo tuviera,
no me iría jamás.
Si se dejaran de enredar las palabras,
sería aun mejor encontrarte en mis sueños.
Si pudiera besarte pensando sólo en el sabor de tus labios,
podría también disfrutar del sabor de tu piel.

domingo, 17 de julio de 2011

Otro año

Un nuevo aniversario.
Ese día me dejó tantas heridas... ninguna ha sanado. Es que si cierro los ojos aún lo puedo escuchar gritar, siento sus manos en mi cintura dejando las marcas que demoraron tanto en desaparecer de mi piel. Para ti, puede ser un recuerdo, pero para mi, sobre todo hoy, es todo tan vivo, tan real. Veo tu mirada, me escucho llorar, me escucho rezar, Diosito, quiero que me hagas más fuerte, Diosito no quiero más, ni gritos ni golpes, Diosito haz que todo termine, Diosito no me dejes nunca sola... y me confundía yo misma con mi llanto.
Me recuerdo gritando en silencio, encerrada en mi pieza buscando compañía, valentía... ¿no te causó nada ver tanto dolor en mis ojos? ¿tienes remordimiento? Aún tiemblo tan fuerte y lloro con tantas ganas cuando pienso en ese día ¿cómo es que me mantienes tan asustada? ¿tan callada? ¿por qué no dejo de llorar? ¿por qué no me puedo olvidar gritando no más... no más? No más. No lo entiendo, te quedaste ahí, mirando cómo lloraba tan escondida en el rincón. ¿Debo seguir peleando con ese recuerdo? ¿hasta cuando? ¿por qué no desapareces? No quiero más, no te quiero más... si tanto he tratado de correr, de enfrentarte, de esconderme...
Y a pesar de que aún siento cada uno de tus dedos en mi espalda, tus gritos en mi oído y mi cuerpo tan cansado... estoy bien. Será hasta el próximo año.

Vivo por ella

Te contaré una historia... no te quiero celoso.
Desde mis primeros años de adolescencia ha existido alguien que me ha acompañado en mis mejores y en mis peores momentos. No escoge. Por la forma en que comenzamos, aún no estoy segura si la encontré o si me encontró. Y sí, a veces es tan suave que se me escapa de las manos y, a la vez, es tan bruta que al más mínimo roce, me empuja muy fuerte. Confieso que no me costó enamorarme. No recuerdo cómo fue, pero me conquistó tan rápido y me atrapó desde mis raíces. Vivo por ella y no me molesta saberlo... me da toda la fuerza que ahora necesito, me ayuda a levantarme, me invita a alcanzar lugares que no conozco, a correr cuando no puedo y a reír cuando quiero llorar. Me toma de la mano y me susurra muy despacio al oído que nada es eterno... ni ella. 
Me devuelve la respiración, me hace sentir viva, me enamora, me abraza y me besa, me golpea y me levanta. No creo que ninguna otra pueda hacer lo que ella hace y logra conmigo. No lo creo, en verdad. Y me duele tanto cuando no puedo sostenerla y escribir todo lo que me dice en secreto. Duele cuando no la alcanzo.
Nadie, nadie más, puede vivir tan bien dentro de mi, nadie se acomoda como ella... sólo ella no se complica con mis complicaciones Y ella es la protagonista de mis sueños despiertos, ella es quien me muestra todas las salidas y todas las caricias mientras desliza sus curvas y líneas entre mis manos.
Es en serio, vivo por ella... y si tuviera otra vida, la volvería a escoger.

miércoles, 13 de julio de 2011

Sueño sueños

No sé porqué será... pero son en mi peores momentos cuando me dan ganas de llorar hasta más no poder (hasta cuando se ponen los ojos hinchados y luego te da mucho sueño) y decirte tantas cosas. Todas y cada una de las cosas que están dando vueltas en mi corazón y en mi cabeza.
Por ahora quiero preguntarte por enésima vez un porqué... o algo que me permita ponerle sentido a todo lo que pasó. No soy una persona rencorosa, en absoluto, pero es que... te llevaste lo mejor que tenía de ti. Ni idea dónde lo escondiste y por más que busco, no lo encuentro. Y me siento como cuando era chica y me escondían los huevitos de chocolate en Pascua: siempre lloraba cuando no los podía encontrar. ¿Cómo no hacerlo ahora? Pensemos que lo que más quiero son esos huevitos... y alguien (en ese caso mi mamá, y en este tú) los escondió muy bien. Quiero empujarte, ser severa, ser pesada, olvidarme un poco de ti, decirte malas palabras, sacarte de cada uno de mis recuerdos y meterlos todos entremedio de las páginas de mis libros favoritos. Así los vería seguido. Quiero rendirme y convencerme que no eres para mi. En mis peores momentos me digo que ya se acabó, que basta de escribir de amor y de muchas otras cosas. 
¿Pero sabes? Son también en mis peores momentos que necesito recostarme y soñar tanto que estás al lado mío, acariciando quizás mi espalda o mi pelo, o apoyándote en mi hombro y exigiéndome en silencio que acaricie tu mejilla. De vez en cuando sueño con que me besas mientras duermo, con que duermes tomando mi cintura, que me acercas a ti. Sueño también con volver a creer en cada una de tus líneas, sueño con que me amas sólo como tu sabes, con que me tocas y que me enredo en tus sábanas... sueño tanto con volver amarte.
Sueño con el día en que no sienta ambas cosas y que todo lo que nombré, deje de ser sólo un sueño.

martes, 12 de julio de 2011

Without

Así de simple.

sábado, 9 de julio de 2011

Mala leche

Te lo dije, si me engañas, yo te saco el corazón.
Para qué esperar mañana lo que puedo hacerte hoy.

Beatriz

Hoy pasé por el hogar de ancianos ubicado en Dr. Johow con José Ignacio Vergara. Una muy linda casa. Todos los días paso por ahí. Siempre, o cada vez que el clima lo permite, se para detrás de la reja de entrada una señora con cara de llamarse Beatriz. Debe tener unos 80 años. Apoya los brazos en la reja que le llega hasta el pecho. Está varias horas en la tarde mirando a la gente pasar. Hoy sucedió lo de siempre. Camino por ahí, la miro y me sonríe. "¿Tiene un cigarrillo que me de?", me pregunta. Me detengo, le devuelvo la sonrisa. "No, disculpe. No fumo". Me sonríe nuevamente y su mirada se pierde quizás porque ya lo olvidó o porque busca a alguien más. Y me incomoda pensar que mientras me causa tanta ternura, quizás para ella es... puede ser cualquier cosa.

Lento



Estuve tan quieta hoy que sentí la tierra girar, sentí a mi corazón moverse tan lento y mis recuerdos lograron recuperar hasta los detalles que había pensado olvidados.
Hoy sentí los rayos del sol despacio en mi piel, dándome la primera y última sonrisa de hoy.
Hoy el mundo caminó a mi ritmo, hoy me escuchó y me dejó respirar. El viento me acaricio suave y me recordó cuánto amo esta época del año.

En tus pupilas

Antes de conocerte el mundo era plano
Aunque lo discuta usted Señor Galilei
Y me cansé de besar ranas en vano
Pero el príncipe azul
Jamás no encontré
Y así llegaste tu
Devolviéndome la fe
Sin poemas y sin flores
Con defectos con errores
Pero en pie
Y siento
Algo en ti, algo entre los dos
Que me hace insistir
Cuando miro en tus pupilas 
sé que Dios no dejó de existir
Tu lo haces vivir
La vida es una colección de recuerdos
Pero a nada como tu recuerdo tan bién
Desde la redondez que tienen tus labios
Al olor de tu pelo
Al color de tu piel
No pienses que te iras y me voy a resignar
Eres lo mejor que me ha pasado
Entre lo mundano y lo sagrado
Y aún mas

Columna por letras.



Asumo que hoy me llevé más allá de todos mis límites... y por Dios que tengo límites. Sí, mi memoria es la más frágil, pero no recuerdo haberme sentido como hoy. Tuve tan poco ánimo, tanto dolor y yo sin reales motivos para moverme de mi cama. Si hubiera podido, no lo hubiera hecho. 
Siempre me pregunto qué es lo que me pasa cuando duermo, qué es lo que pasa que despierto así... con mi columna tan apretada, con mis rodillas sintiéndose tan atrofiadas, con mi cadera queriéndose salir... y yo queriendo gritar de dolor y yo que no puedo ni abrir la boca. De vez en cuando me frustro. Tanto que me recuerdo inquieta, exigiéndome siempre más, es que no había giro que no pudiera hacer, no había base que no pudiera seguir. No sé que habrá sido. Me parece que fue de un día para otro que me vi tan amarrada. 
Me pregunto si algún día diré que ya no más, que no puedo con tanto. Ganas no me han faltado, pero no soy así. Siempre he sido la que se levanta, la que no se sienta a llorar (porque mi mamá me dijo que no puedo darme ese lujo), ni menos la que pierde. 
Aunque ahora que lo pienso, todo ha sido un pasando y pasando con el destino... o lo que sea en realidad. Cuando era más pequeña, no leía ni escribía tanto como hoy. No. Se hizo un canje: movilidad por letras. No, fue mi columna por letras. Difícil. Sonará raro, pero, y si es que fue así, no lo cambiaría por nada. Si pudiera tomar la decisión, sería esa. Y ahora que estudio a Frida, sus actitudes me hacen tanto sentido justo ahora...

martes, 5 de julio de 2011

Things I'll never say

Si pudiera decir lo que quiero ver, sería lo siguiente:
Te quiero ver a ti de rodillas diciendo que me case contigo hoy.

Mentira, mi vida



Vamos a hablar las cosas como son. Escuchémonos.
Te adoro. Me das algo que recorre fuerte desde mi cabeza hasta la punta de mis pies. Probablemente aún esté enamorada de ti… tienes tal habilidad para envolverme y hacerme sentir tan bien con cada palabra que sale de ti. Es que es tan fácil amarte, ¿cómo no hacerlo? Fue sólo conocerte y convencerme de que eras/eres el mejor hombre que ha pasado por la tierra.
Me encantaría creer cada vez que conversamos sobre nosotros. Como un sueño hecho realidad de cuando yo era muy pequeña. Ahora, me cuesta hacer coincidir todo eso con lo que siento adentro. Me da rabia, porque eres tan para mi y las sospechas que tengo hacia ti van creciendo cada vez más y no sé cómo detenerlas… no sé cómo… y todo fue porque mentiste.
Sé lo mal que puedes estar pasándolo, pero no puedo pretender que todo ya pasó. No puedo. Sé que no hago las cosas más fáciles… pero es que he intentado tanto perdonarte y darme cuenta que sencillamente no puedo… es lo peor. No puedo. Y todo esto parece que no acaba. No quiero hacerte daño. Quiero olvidarlo. Sé que no lo harías de nuevo… pero por más que intente confiar en ti, no sé si volverá a ser todo igual. Y todo fue porque mentiste.
Estoy llena de resentimiento. Quizás nunca entienda el porqué. Juro que hago lo mejor que puedo. Es que me hiciste sentir tan mal, que ni yo, ni ella éramos suficientes… como que no era bastante darte lo mejor de mi, ni amarte más que a mi vida… ¿sabes? Quisiera sumarme con ella  y aún más. Quizás ahí me aseguro que nada podría pasar. Y todo porque mentiste.
Mentiste.
Mentiste.
Me mentiste.
Quizás te preguntas qué es lo que está pasando por mi cabeza… es que no puedo dejar de llorar cada noche, gritando y en mucho silencio. Lo siento, no puedo dejar de llorar.
Siempre pudiste haberme contado desde un principio sobre ella. Sé que no quisiste herirme ¡pero mira lo que has hecho! Soy la dueña de la inseguridad. Quiero mirarla a los ojos y asegurarme que es la mitad de la mitad de mi. Por lo menos que lo sea. ¡Mira lo que me has hecho! Y todo fue porque mentiste.

Lo malo y todo lo demás


Puedo ser la más dulce durante la mañana y la más perra en la noche. Soy compleja en cada una de mis maneras posibles. Soy un puzzle al cual le faltan piezas y ni siquiera están todas en la caja. Soy mañosa, la reina de las imperfecciones, peligrosa soñadora y sensible. Me enojo con facilidad y lo sé.
Nunca he tenido problemas con ser muy de frente ni decirte cuáles fueron exactamente tus errores sin decir los míos. Cada cierto tiempo puedo irme en contra de ti sin aviso previo. Lo siento mucho.
Soy caprichosa, mandona, testadura y pocas veces acepto un no como respuesta.
A pesar de este desorden, ves la imagen tan clara. Ves en cada uno de mis defectos algo con algún potencial. No sé realmente porqué me quieres tanto. No lo sé.

lunes, 4 de julio de 2011

Arte Poética (II)


... ¿y qué fue lo que me obligó?
Mis ángeles y demonios.
El viento y mi primer amor.
Fue mi viejo y el primer dolor.
Un piano, otro país y una canción.
Y es como que no me dejara respirar.

viernes, 1 de julio de 2011

Rica

Sé que no va a ser lindo, pero se siente tan pero tan bien decirlo... si, era muy linda, pero de TODAS maneras tengo mejor cuero. Lo dije y qué. Ahí te ves, ñoña!

martes, 28 de junio de 2011

Masculina


Si yo fuera un hombre, me rascaría mis partes al despertar, me ducharía en dos minutos, me pondría lo mismo de ayer y saldría rápido de mi casa. Comería todo plato que me pusiera al frente, tomaría cerveza y tiraría piropos sin vergüenza a la mujer que se lo mereciera.
Si fuera hombre, llegaría a la hora que quisiera a  mi casa, pondría mis propias reglas, esperaría que ella siempre fuera fiel y, seguramente, me gustarían los números. Me metería con quien quisiera y no tendría remordimiento por las cosas que podría hacer. Yo siempre estaría primero.
Si yo fuera un hombre, me gustaría saber cómo se siente amar a una mujer. Reaccionar a su perfume y a su cuerpo. Intentaría ser mejor para ella, la escucharía muy atento, ya que tratándose de un supuesto, sé cuánto los hombres son capaces de herir sabiendo exactamente cuando lo hacen.
Pero no. 
Resulta que tú eres el hombre. 
No escuchaste y sí, supiste cuándo me heriste... 
pero no cuánto.


Deseos de cosas imposibles

Y aunque otro me acompañe, en silencio siempre te querré tan solo a ti.

lunes, 27 de junio de 2011

Make me feel


Tengo un buen apetito ahora. Suelta tu cinturón que recién estamos comenzando. Acércate. Es la manera en que sonríes cuando muy lento muerdo tu boca. Es el sabor de tu cuello. Es en la forma que aprietas mi cintura mientras te recorro.
Me gusta cuando desabotonas mi blusa y muy lento tocas. Cierro los ojos para concentrarme en tus manos. Déjame tirar de tu pelo, quiero escucharte respirar más rápido, quiero sentir cómo pierdes tu control, mientras yo mantengo el mío. Necesito sentirte más cerca de mis caderas, sentir tu boca muy cerca del botón de mi pantalón. Sabes exactamente lo que hablo, ¿cierto?
Ven. Toma mis piernas con fuerza, levántalas, tómate tu tiempo y el espacio que necesites, que mientras estés sobre mí, apretaré fuerte tu espalda y morderé despacio tu oído. Sigue. Me encantan todas las cosas que haces. Sabes cómo tocarme, cómo seguirme y cómo llevarme a lo más alto. No, aún no tengo suficiente de ti. Me tienes obsesionada y ya me hace falta la respiración. No pares.

domingo, 26 de junio de 2011

All I need (2)

Me acordé cuando miré la cuna.
Eras tan pequeña. Te sostenía en mis brazos y ya el saber que debía acostarte me inquietaba… te iba a echar mucho de menos. Tus piececitos, tu no conocimiento de tus manitos… podría tomarme todo el tiempo del mundo para observarte en detalle, para que me enseñaras cómo tratarte. Quiero escucharte respirar, leer cada una de tus señales, quiero sostenerte tan fuerte, tan cerca y asegurar que nunca nada te pase. Mirarte. Eres mi vida, mi primero y mi último. Quiero verte crecer y escucharte hablar. Sólo espero ser capaz de darte el suficiente amor como para que entiendas que el sufrimiento es temporal, al igual que la felicidad… lo suficiente como para que puedas andar sin mi.

sábado, 25 de junio de 2011

domingo, 19 de junio de 2011

Ñañaña



Me da ternura. Cada vez que le hablo, sus ojos brillan con tanta fuerza que puede incluso apagar cada estrella. Cada vez que la hago reír, su sonrisa hace que todo el mundo se detenga y la mire atento. Es que es perfecta en todas sus formas, humores y líneas. Cuando camina, no puedo no seguirla, no puedo no mirar el vaivén de sus caderas. Su pelo cae tan suave por su espalda sin que ella trate. Es que es la forma en que sus manos se mueven, las que componen una melodía en mi cabeza. Si me dejara, podría besar sus labios todo el día y le pediría a Dios que ese momento un acabase. Tanto que se queja de sus curvas y yo no me canso de decirle lo sexys que son. No entiende. No ve lo que yo veo y lo que me encanta ver. Y cuando veo su carita y me sonríe buscando por aprobación… moriría porque el mundo dejara de girar. Me acercaría lento a su oído y le diría muy suavemente que es perfecta tal cual es.

sábado, 18 de junio de 2011

Pobre, pobre

Como toda joven de su edad usaba las uñas largas. Estaban poco limadas por el tiempo que había pasado desde que todo comenzó. Lloraba y lloraba. Pobrecita. Nunca entendimos porqué en todo caso. Empuñaba las manos y en sus palmas quedaban marcadas las uñas. Eran casi heridas. Gritaba ella de vez en cuando y gritaba su madre de horror. De todas maneras Dios y todos los santos habían abandonado su corazón. Su mirada y el color de sus ojos habían cambiado hace mucho, lo recuerdo perfecto. Entré a su pieza, ella estaba recostada mirando el techo de la habitación. Se escuchaba agua correr desde el baño. No me miró cuando entré. Seguramente me escuchó. Me preguntó a que venía. A acompañarte, le dije. Se río. Las dos sabíamos que no. Su voz ronca me hacía preguntarme si realmente conversaba con ella. Todas las cosas pierden su color, me dijo. Yo no entendí. Me acerqué a su cama y le miré las muñecas. Por las amarras estaban más heridas de lo que deberían. Pobre niña, pensé y salí de la habitación. El aire se había puesto muy frío, incluso cuando ya habíamos cerrado las ventanas. Sus ojos aún eran marrones. En el pasillo me encontré con su madre. Desesperada me preguntaba que qué habíamos hecho con su hija, que no comía y casi no hablaba. Se tiró al suelo a llorar y decía fuerte te amo hija, te amo tanto.
Llegó el cura. La madre no quiso entrar. Me quedé con ella. El sacerdote entró a la habitación, la madre le decía que el mal había tomado la piel de su hija, que no era su culpa y que no, por favor, que no la dañara. Suplicaba. Me senté con ella a la mitad del oscuro pasillo y esperamos en silencio.