martes, 27 de julio de 2010

That dress

Bésame mientras aún puedas.
Bésame mientras las mariposas aún salgan desde mis manos.
Abrázame y cuídame mientras te lo permita.
Bésame cuando cierre los ojos y cuando escriba.
Bésame hasta cuando no haya nuevas formas de tomarme.
Bésame ahora, antes de que tus labios pierdan su dulzura.
Bésame cuando esté sentada en ese columpio y no sepa dónde mirar.
Llévame donde mi imaginación no alcanza y donde la luz no llega.
Bésame en esa pérgola... usa lo que quieras y yo me pondré mi vestido.
Dime lo que sientes una y otra y otra vez.
Muéstrame lo que no sé y lo que conozco pero de otro lado.
Bésame. Sólo bésame.

lunes, 26 de julio de 2010

11 y 6

Ella no dejaba de reír ni de bailar ni de tomar. Si hubieran visto cómo se movía justo al lado de su mesa en ese pub. No paraba de cantar y levantaba sus brazos. Cada cierto tiempo se sentaba en su silla y lo besaba. Cuando lo hacía, él cerraba lentamente sus ojos, intentaba darle el beso más suave, pero ella, al recibir el primer toque de labios, se alejaba y seguía bailando. Casi olvidando lo que acababa de pasar. Él la miraba intentando mostrar que quería más; más besos y más atención... más de ella, en realidad. Luego de un rato, Mariajosé repetía lo mismo y pobre de él que quedaba con más ganas de besarla y de tenerla cerca. A veces dejaba los labios estirados para ver si ella se devolvía a besarlo. Claro que no lo haría: quería bailar y él quería besar. Y yo pensaba... me encantaría que me hubieran deseado así.

sábado, 17 de julio de 2010

¡Dije!

- Tenía el pelo mojado. Así como húmedo -
- Ya... -
- No sé porqué, pero insistían en hacerle el exorcismo, a pesar de que ella no tuviera nada -
- ... -
- El asunto es que ella se paró sobre la cama y saltó sobre el cura -
- ... -
- Sí, y el cura se cayó al suelo -
- ¿Y cómo murió? -
- Apretó su cuello hasta que lo atontó. Después, no sé cómo, le desencajó la mandíbula, la rompió. Le abrió la boca hasta lo que más pudo -
- ... -
- Y bueno, después metió la mano por ahí e hizo otras cosas... así murió -
- Se me revolvió la guata -
- No sé porqué pasan esas cosas por mi cabeza -

lunes, 12 de julio de 2010

The first place

Ya dije. Y qué hay de malo si creo en todas esas cosas. No entiendo. Por burlarte y quejarte me convenciste de que eres todo un fama. Y tanto que decías ser cronopios.
Por esforzarte tanto, por intentar de todas maneras ser diferente, caíste en el promedio. Por no mantenerte en tu línea.
No me considero diferente al resto, ni una persona poco común. Para nada. Lo que sí me hace diferente a ti es que he aprendido a lidiar conmigo... tu te adaptaste a ti. Por eso eres fama.
Sí, aprendí a vivir conmigo, con mis dolores, con mis mañas y colores. Aprendí que con atar bien mis zapatos, de ninguna manera me aseguro que no me vaya a caer. Aprendí que no importa si puedo pintar en una hoja los colores que veo cuando cierro los ojos... nunca será igual. Nunca. Aprendí que no importa las veces que llore, las cosas no van a cambiar. 
Sé que a penas dejas de esperar, todo llega. Sé que mientras tengas un espacio para ti, nada estará mal. Sé que si algún día despierto y me doy cuenta que lo extraño... sé dónde buscar.
Creo en todas las cosas que te burlas. Da igual. Por lo menos yo soy feliz.

domingo, 11 de julio de 2010

Stop, you're makin' me blush


Sé que me demoro. Es que no quiero dejar de ir y venir por tu piel y quedarme en ella. Y no, no creo que tengas alguna idea de lo que estás haciendo. Olvídate y recuerda la forma en la que mis manos recorrieron tu espalda, cuando te tomé con fuerza y cuando mis dedos se enredador en tu pelo.
¿Te acuerdas cuando no dejé que movieras tus manos?... cuando las até con las mías. No dejé de acariciarte y mis dedos tocaron tus labios para luego buscar un poco más. Sí que me acuerdo cuando ibas lento por mi espalda, cómo pasabas por las curvas y que también buscabas por dónde continuar.
Aún no dejo de sentir tus manos en mi cabeza, tirando despacio de mi pelo. Aún siento tus brazos levantando mi cintura. Aún no dejo de sentir tus brazos alrededor mío, queriendo mucho más que besos, mucho más de mí.
Si todo parece nacer y terminar en tus brazos y en mis manos.

lunes, 5 de julio de 2010

Cuarto

Me tocaste mal y me lo hiciste peor. Pobre hombre. No supiste cómo recorrerme ni cómo besarme. Cuando no pude más, te levantaste rápido y te vestiste. Hice lo mismo. Me peiné con el nudo en la garganta y limpié el rimel de mis mejillas. Me dolió. Sólo sonreías... estúpido. No quiero, no te quiero, no lo quiero creer.
Ya tuviste todo ¿Para qué más? Quieres mantenerme ahí para que puedas irte tranquilo, sabiendo que me usaste y me ahogaste, que me botaste al suelo y quebraste mis piernas. Imbécil, ni remordimiento te dio. Me quitaste el aire tapándome la boca. Y te advertí, te lo dije. ¡Cómo mierda eres tan poco hombre! Te dije, hueón, que soñaba con tu piel, que necesitaba tenerte cerca, muy cerca. Te burlaste de mi, te reíste en mi cara. Nunca me habían besado con tanto desinterés, tan mal. Es tan fácil hacerlo cuando lo único que quieres es sacarme la ropa. Claro que fui la calentura.
Por tu culpa tiemblo cada vez que pienso en ti, cada vez que recuerdo cómo cerrabas tus ojos mientras te movías haciendo un recuento de hace cuánto tiempo no te acostabas con alguien... y nunca recordaste que para eso se necesitaban dos personas. Estaba sola en esa cama.
Pero no. Se acabó. No me tendrás como siempre. No estaré allí cada vez que quieras un poco de mi. No te molestes ni en acercarte, idiota. No te soporto. No quiero tus palabras bonitas, no te quiero cerca, ni en mis labios, ni en mis sábanas, ni en mi piel. No quiero escuchar, no quiero nada. Lo siento, no eres mi dueño, no eres nadie ni lo vales. Déjame.
Pagaría por verte como yo, pagaría por verte arrastrándote, ahogado, sin conciencia, con la sonrisa quebrada y con un sabor a sangre continuo en tu boca. Sí que lo haría. Sí que te tomaría, tomaría todas tus fotos y tus recuerdos... sí que te prendería fuego.
Con todo mi amor.