lunes, 26 de abril de 2010

Melonoche N°23: Mundo

Me mira y se revuelve el mundo. Me habla y me quita la respiración.
Le sonrío para que no sepa qué es lo que está pasando por mi cabeza. Le pregunto quién es ella de quien tanto habla.
Apuesto que es preciosa... que es delicada, risueña y de pestañas crespas... me dice lo enamorado que está, mientras yo no dejo de pensar que ella vivirá con lo que yo he querido hace tanto.
Espero que lo abrace fuerte, que lo ame y tome de su mano. Que le entregue todo lo que tenga y que sepa escucharlo como yo lo hago. Que se ría con él, que lo acompañe cuando esté inseguro y que sepa abrigarlo.
Me cuenta de ella, cuánto la necesita y yo no puedo dejar de fijarme en la forma en que sus ojitos brillan.
Porque aún pienso en que ella vivirá con todo lo que yo he querido hace tanto.
Espero que le haga bien, que le diga buenas noches por mi y que sepa la suerte de tener a alguien como él.
Me mira y se revuelve el mundo. Me habla y me quita la respiración.

jueves, 15 de abril de 2010

Melonoche N°22: Mañanas

Apenas abro los ojos en la mañana veo tu carita. Tus ojitos cerrados… eres tan tú. Vienen a mi cabeza los recuerdos de lo difícil que todo fue, del tiempo que pasó y digo por fin.
Te beso en la frente y me levanto. Camino a la cocina con la poca ropa que traigo puesta. ¿Qué importa? No hay nadie más. Sólo tú y yo.
Preparo un café cortado y una leche. El sol entra tímido por la ventana. Sí, hace frío. Quiero volver a acostarme. Preparo una bandeja con el resto del desayuno.
Llego a la pieza y sigues durmiendo. No te has dado cuenta que yo no estoy ahí. Dejo la bandeja sobre mi lado de la cama. Camino hasta el baño, me miro al espejo y me peino un poco. Quizás vuelvas a despeinarme.
Te despierto, me miras y sonríes. Dices buenos días abriendo de a poco los ojos. Eso es lo que hace todo, que me encantes. Comemos, conversamos y nos reímos. Te tomas el poquito que siempre dejo de leche. Te levantas y dejas la bandeja en cualquier parte, menos en la cocina. Te acuestas de nuevo, me acercas a ti y me abrazas. Me besas y sí, tuve razón: me despeinas de nuevo.