viernes, 27 de marzo de 2009

Naranja

Ácida. Así te has vuelto. Desde tener una presencia de sabor... algo entre dulce y algo que nunca supe, te convertiste en algo ácido. De esos que son fuertes, que uno pone caras feas cuando lo prueba. Me molesta, claramente que sí.
Nunca aprendiste... ¡no! nunca quisiste hacerlo, justamente eso es lo que me obliga a pensar que te encanta ser mediocre (tu lo obligas). Has pasado todos estos años que te conozco, admirando a otra gente, que no es malo hasta el punto que no es enfermizo (como es tu caso), queriendo ser como alguien más (o derechamente no como, alguien más), soñando con algo que definitivamente no eres... sí, aunque quizás esto te haga feliz, has pasado años actuando... o peor escondiéndote.
Por la cresta, deja de mirar y ponte frente a un espejo. Si quieres rápate o cambia de ropa... concédele un favor a tu círculo y de una vez actúa tal como eres.
Da rabia que andes publicando por todas partes lo que quieres ser y que no tienes, que andes tratando de causar lástima a los demás y que te jactes de víctima... "¡pobre de mi, pobre mártir que no soy nada bueno!". Tienes tantas cosas que mostrar... que causa hasta impotencia que tu misma te hayas encargado de esconder las virtudes que tienes, y que ya tengas un magíster en convertirlos en defectos.
Y lo curioso es que no soy sólo yo. Ya mucha gente no se quiere acercar porque también creen que eres ácida.

miércoles, 25 de marzo de 2009

There isn't

There's a moment when fear and dream must collide

martes, 24 de marzo de 2009

Chanfle


Hace ya varios años estaba allí. Más o menos a las seis de la tarde, cuando el sol entraba en forma directa por las ventanas, le gustaba recorrer ese largo pasillo y sentir los rayos de sol de invierno sobre su piel. Miraba hacia el frente, específicamente la puerta que se encontraba al final del pasillo; no era más que un clóset.
Era siempre rutina: terminaba el té de las cinco y media al mismo tiempo que terminaba su película policial de todos los días, apagaba la televisión, se levantaba de su viejo sillón negro y comenzaba su recorrido por el pasillo. Eran siempre tres idas y tres vueltas, y, si se encontraba de buen humor, podían ser hasta cinco. Siempre esos momentos eran de profundo silencio, le encantaba escuchar sus pasos y recordar pasajes de su vida. Se sintió muy cómodo derrepente.
En su segundo recorrido de ida un sonido extraño perturbó el andar de sus pies. Se detuvo en seco y giró. ¿Quién anda ahí? Si es que andaba alguien, su gastada voz no iba a intimidar a nadie, pensó. Se devolvió a mitad de camino y aceleró el paso. Volvió a la salita donde estaba el televisor, no vio a nadie.
Recorrió casi toda su casa y no paraba de escuchar pasos que no eran los de él. Pasos lentos y derrepente sonidos de madera. Buscaba con precisión en cada rincón. Se asustó cuando escuchó pasos veloces cerca suyo. ¡Ahí estas! Corría detrás del invasor los más rápido que le daban su pies. Por la magnitud de la casa le fue difícil seguirle el paso. Lo perdió. Comenzó una vez más la búsqueda.
Rastreó por todas las habitaciones, sólo faltaban unas cuantas en el primer piso. Qué lugar más obvio para esconderse que el sótano, pensó recordando una película.
Tomó un jarrón de agua helada de la cocina y se acercó al sótano. Abrió despacio la puerta y ahí estaba. El invasor tenía un arco y una flecha de arma. ¿Qué mierda?, dijo el anciano pensando en que nadie usa esas cosas y menos para robar en una casa. Desde el principio de las escaleras, el anciano lanzó el agua al ladrón para que se calmara, sin embargo, éste no desistió. El anciano lo tomó por la cabeza intentando tirar al invasor escaleras a bajo. Cayeron juntos.


¿Dónde estoy? ¡Mijo, levántese del suelo! Estaba soñando. Hace rato que estaba inquieto. Quédese tranquilo que no me deja dormir.
El anciano se levantó del suelo y se volvió a acostar en la cama. Disculpe, le dijo a su esposa. Había sido la mejor aventura que había tenido jamás.

jueves, 19 de marzo de 2009

A moment like this


Como si ya nos hubiésemos conocido.
Algunos esperan toda la vida, buscar por siempre un momento como este... por ese beso especial.
No puedo creer que me esté sucediendo a mi.

Well I may be dreaming but 'til I awake..
Can we make the dream last forever?

miércoles, 11 de marzo de 2009

Apretado


No es una forma de pedir perdón. No, definitivamente no lo es. Es sólo para... que sepas.

Si respiro hondo y si cierro los ojitos y si pienso en ti...
Si miro hacia ninguna parte y si me acurruco antes de dormir y si sueño despierta...
Si esto es un sueño (y sí, alguna vez lo fue) que no me despierten, me encanta estar así...

De vez en cuando... me encontraste, me viste... justo en el momento en que nadie más lo hacia. Sacaste de mi todo ese embrollo de confusiones que tenía, tomaste de mi mano y me enseñaste a caminar... sí, como nunca nadie. Hemos pasado tantas cosas, altos y bajos y no sé como aún sigues a mi lado, sentadito en tu cama pensando nada más que en mi. Pues, tal como yo, viste algo en mi que nadie más pudo ver... me encontraste...

Eres tú, te extrañé... como nunca

jueves, 5 de marzo de 2009

¿Si?


Le decía que la dejara tranquila, que quería estar sola. Estaba cansada y necesitaba respirar un poco. Él, por su parte, no sabía que hacer, miraba el suelo tratando de encontrar alguna respuesta en su cabeza. Lloraban y decidieron no seguir con tantas cosas. Estaban frente a frente, se miraban de cerca, hasta que ella decidió dar literalmente un paso al lado e irse. Lloraba en silencio, apretaba la boca para no estallar, respiraba profundo...
Él la salió persiguiendo, caminaba muy cerca al mismo ritmo.
¿Así se sienten los ángeles guardianes?, pensó.

lunes, 2 de marzo de 2009

Melonoche N°¿?

Pride and Prejudice Soundtrack - Dawn
Amelie Soundtrack - Comptine d'un autre ete
No lo veía hace tanto, lo extrañaba por montones. En un par de días llegaría y debía prepararse: se hizo todos los tratamientos de belleza que conocía, desde los legendarios que son herencia de su abuela, hasta los que buscó en secreto en su computador. Que las cremas, que las frutas y mucha agua para que la piel se vea como nueva. Durante la mañana, luego de su menjurje de frutas en la cara, se lavó el pelo con todo producto que encontró en el estante de su mamá. Un rato después se peinó (cosa que detesta hacer) para que no se le enredara el pelo. Después de almuerzo, salió a comprar cosas que le serían útiles para cuando él llegase y la viese hermosa. Buscó por todas partes zapatitos nuevos, se compró poleras nuevas. Entró a una tienda de accesorios y, luego de mucho mirar por todas partes (abrumada por la gran cantidad de chucherías que había), encontró unos aros perfectos para la ocasión: pequeños, de esos que se quedan justo en la oreja, en forma de corazón, negros con unos brillantes dentro de el mismo aro. Los compró sin importarle el precio. Salió muy convencida que todo saldría bien.
Al siguiente día volvió a lavarse el pelo con precisión, se lo peinó y alisó. Durante la tarde se dedicó a hacer galletas de vainilla en forma de corazón. Según la receta se demoraría máximo una hora, ella se demoró tres y media: se quemó los dedos, hizo mal la mezcla, botó la bandeja de galletas listas para ir al horno al suelo, se le cayó la harina, algunas galletas le quedaron crudas... al final, y después de mucho rato, estuvo contenta de que todo saliera bien.
En la noche de ese mismo día, y después de haber envuelto las galletas, ella esperaba su llamado para que él le dijese que había llegado bien y que al siguiente día se verían. Aún tenías los aros que había comprado puestos, se pintaba las uñas de las manos cuando él llamo.
Le pareció extraño que él no la llamara por como usualmente lo hace y que tampoco le hablara en el tono normal. Qué pasa, preguntaba. No había respuestas, sólo malas formas y malas palabras. Mientras lo escuchaba, miró las galletas de reojo, se puso a llorar y colgó.
Quizás lo de los aros es mucho, dijo en voz alta y se los sacó.