sábado, 28 de junio de 2008

Reloaded

¿Se supone que tengo que estar enojada? ¿Puedo estarlo? ¿Debo estarlo? No, no estoy celosa y no tengo más dudas. Quiero tomarte de la cara y de una vez por todas pedirte a gritos las explicaciones ¡Por respeto! No me interesa que todo sea como antes, no me interesa que vuelvas… y definitivamente no quiero que suceda. Merezco esas palabras, que me digas porqué tu cobardía. Seguramente es la única forma de sacar todo ese rencor que tengo. Soy humano, siento rencor y enojo, tengo ganas de gritarte, de decirle a ella lo que hiciste. Fuiste tan idiota, tan insensible, tan egoísta; te preocupaste de ti, de cómo enfrentar la situación y al no saber que hacer, hiciste lo más fácil: huir. Mierda. Sabes perfectamente cómo soy, cómo me tomo las cosas y la forma en que me afectan. No tuviste ningún cuidado, nada de caballero, ninguna elegancia conmigo. Sabiendo que harías mierda todo lo que soy, toda mi concepción de mundo y la forma de expresarme… te importo nada, o jamás fue lo suficiente tanto como para contarlo. ¿Vergüenza? Es lo más seguro. ¡Y como quieres que no lo piense después de todo lo que hiciste! Como tú lo dijiste alguna vez y fui tan estúpida y tan ciega al no darme cuenta.
¡Hermoso! Ahora espero ilusa que te des cuenta solo de lo que hiciste. Cuidado con decirle a ella lo mismo que me dijiste a mi. ¿Ah si? ¡Ya lo hiciste! Entonces dile que no se sienta especial, ni más importante, que las palabras que me regalaste alguna vez, me las quitaste y ahora las tiene ella. Que feo que sean usadas, definitivamente ella merece algo mejor que tu. Pobre ingenua.
Tu estúpida forma de embrujar, tus estúpidas palabras. ¡Qué falso eres! Me daría miedo pensar en cómo serás cuando ya haya pasado el tiempo. Pobre mujer, pobres palabras usadas, pobre el amor que tiene abusadores como tu.