sábado, 30 de junio de 2007

Melonoche N°-5

Instrucciones: Favor escuche mientras lea
Elvis Presley - Love me tender.

Ya le pesaban los ojos. Le dolía la espalda y los pies, y hace casi dos meses que estaba resfriado. Caminaba por el pasillo de su casa. Comenzaba en su pieza que tenía dos grandes ventanales, seguía el pasillo de cuatro metros de largo que, a él, se le hacia eterno. En el medio, un traga-luz lo reconfortaba en el casi martirio de caminar tanto. El pasillo terminaba en el living. Parecía que el parquet con olor a eucalipto era más frío allí, siempre le había dado esa sensación... desde que llegó a esa casa. Cruzó el pasillo y llegó al living. La vio sentada en el medio del sillón verde oscuro que habían comprado al casarse... hace 45 años. La amaba, era cierto que él era muy pragmático, pero la esencia de ella lo había convencido de que el amor era más que un hormona; a pesar de los años aún sentía mariposas en el estómago, todavía se ponía nervioso cuando su mujer (su niña) se acercaba. Estaban solos, pero sabían que con la presencia del otro era más que suficiente.

Ella estaba sentada en el sillón de su casa con su libro favorito entre las manos (de Julio Cortázar, claro). Hace rato que lo escuchaba caminar por el pasillo. Aprovechó la lentitud de su Benja para dejar el libro sobre sus piernas, para arreglarse el pelo... se apretaba las mejillas para verse mejor... los años sí le habían pasado la cuenta.
Cuando llegó, le sonrío y sí.. hermosa, como siempre, pensó. Sabía que se había arreglado para él. No hizo comentarios. La miró, se acercó y con nerviosismo: oye, te amo, le dijo.