jueves, 31 de mayo de 2007

Raindrops keep falling on my head


¿Sabes? Que bien me sentí hoy cuando desperté y estaba lloviendo... de alguna manera lo necesitaba.

¿Sabes? Durante la mañana dejó de llover, salió el sol de invierno y salté sobre las pozas de agua... como si nunca las hubiese visto.

En la tarde, cuando salí de la sala, el cielo tenía un color especial... tenía que estar sola.

Caminaba hacia mi casa, mirando la alfombra de hojas amarillas en Juan Enrique Concha... comenzaron a caer pequeñísimas gotitas de agua y sonreí por el sonido que hacen al chocar con el suelo. Trataba de no pisar las hojas secas... se interrumpiría el concierto de pequeñas explosiones. Seguía avanzando, cantaba Raindrops keep falling on my head, la lluvia era más fuerte, yo saltaba y trataba de mantener el olor a frío en mi nariz. ¡Luz! (¿y qué si lo grité? estaba demasiado feliz como para esconderlo), conté: uno... dos... tres... cuatro... cinco, ¡¡cinco!! y fueron cinco kilómetros. Raindrops keep falling on my head and just like the guy whose feet are too big for his bed... nothin' seems to fit (saltaba). ¡Luz! conté de nuevo: uno, dos, tres... (!!!) ¡¡Tres!! y fueron tres kilómetros... el suelo retumbó por el trueno. No sólo tenía que ser lluvia y relámpagos y truenos, también viento ¡sí!... más feliz estaba por lo hermoso de la escena, aunque el último elemento incorporado me jugó una mala pasada con mi falda.

Caminaba hacia mi casa, robé una hoja roja a un árbol. Llegué a Galicia: llovía muy fuerte, mis manos y las rodillas me dolían mucho, hacía frío... ¿Qué importa? si yo era feliz con todo eso y mi hoja roja en la mano. Llegué a mi casa, subí las escaleras y mis hermanas miraban por la ventana (me acordé de "Aplastamiendo de las Gotas" de Julio Cortázar) . ¡Luz! uno, dos, tres, cuatro, cinco... ¡cinco!. ¡¡Granizos!!... y el pasto se tiñó sólo un poco de blanco. Volví a salir de mi casa.

Me bajé del auto, no llovía, era de noche, y ya no estaban los granizos... y el frío me re-cordaba lo que había pasado en la tarde. Miré el cielo... luna llena compensando la ausencia de lluvia y el olor a estufa de parafina.

domingo, 13 de mayo de 2007

Simple Kind of Life

Definitivamente yo no cambio. Para variar dormí más de lo que debía y estaba otra vez atrasada. Me levanté, me arreglé (o lo intenté), tomé el morral, mis lentes y salí de mi casa. Hacía frío en Santiago y el otoño estaba muy presente. Avanzaba saltando y pisando sólo las hojas secas en el suelo... amo como suenan al romperse. Salí por la calle Galicia, con el Mp3 puesto, cantando Si tu me miras de Alejandro Sanz, mirando las hojas caer por el viento que estaba empezando a manifestarse. Había soñado algo muy extraño... cosas que no suelo entender y que luego me gusta escribir... no vale la pena contarlo ahora.
Había menos gente de lo común para un sábado por la tarde. Cantaba She will be loved mientras caminaba por Eduardo Castillo, pensaba en lo precioso que se ve el sol colándose por las pocas hojas que quedan en los árboles, miraba y todo parecía estar bien, recordaba esas mínimas cosas que hacen de la vida algo lindísimo... no lo cambiaría por nada. No entiendo cuál es la necesidad de la gente de tratar de cerrarme los ojos, no veo por qué les descoloca tanto... soy feliz (a pesar de todo), dime qué hay de malo con que sonría con los rayos de sol en la mañana cuando llegan a mi cama... pensaba en los brillante que puede llegar a ser mi ingenuidad... o en lo estúpido que se puede convertir.
Rojo... agh... semáforo del mal que interrumpió mi momento... crucé Macúl.
Juro que amo el olor a frío (sí, existe. No me digan que es olor a tierra húmeda o algo así... para mi es olor a frío y se acabó). Caminaba pisando sólo las hojas secas y si es que la siguiente hoja estaba muy lejos no me quedaba más que saltar.
Simple kind of life de No Doubt sonaba por el Mp3, nunca la había escuchado con detención; ese momento era el indicado, dejé de saltar y me tranquilicé. Mmm me pareció buena melodía a pesar de que estaba mal grabada.
Justamente esos son los momentos en los que me gusta detenerme, sentarme y escribir... no podía... estaba atrasada. Aún así caminé... pero lento y crucé Exequiel Fernádez causando la molestia del auto que esperaba para pasar. Me dio mas frío, el viento aumentó... cerré los ojos y seguí caminando. Sentí olor a mar, sólo Dios sabe porqué, mis manos estaban menos suaves... debe ser por la arena.
¿Por qué no escuché la canción antes? Hacía del día algo más lindo de lo que ya era, quizás fue hasta estúpido: me sentí más feliz y más segura... hubiese deseado que ese momento nunca se fuera. Quedaba poco para llegar y se me hacía más difícil caminar porque se me hundían los pies y ya me había cansado. Me senté sin fijarme dónde, doblé las rodillas, apoyé las manos y miré al mar en un día totalmente nublado, con viento, en silencio, con mis zapatillas llenas de arena, con No Doubt de fondo y con la nariz helada.
Definitivamente yo no cambio. Para variar dormí más de lo que debía y estaba otra vez atrasada. Me levanté, me arreglé (o lo intenté), tomé el morral y mis lentes y salí de mi casa.